Juan Pablo II – Salvifici Doloris n.º 25: María junto a la cruz (1984)
La Carta Apostólica Salvifici Doloris (11 de febrero de 1984), publicada en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, Día Mundial del Enfermo, es la síntesis más profunda de la doctrina sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano. El número 25 está completamente dedicado a María como «testigo» y «participante» del sufrimiento redentor de Cristo.
| Papa | San Juan Pablo II |
| Documento | Carta Apostólica Salvifici Doloris, 11 de febrero de 1984 |
| Tema | Sentido cristiano del sufrimiento humano: María a los pies de la Cruz |
Texto latino, n. 25 (María a los pies de la Cruz)
«Inter omnes testes Christi crucis stat Maria, Mater eius. In ipso loco montis Calvariae efferatur etiam in modum maxime perfectum cum salvifico Filii sui dolore consociari. Patet enim, quamvis quodammodo arcano sit ipsius mysterio penetretur, Maria proprium sui dolorem unicum experiri, qui non alia subiectivitate cum Christi dolore comparari potest, qui sui Filii erat»
Entre todas las testigos de la Cruz de Cristo está María, su Madre. En ese lugar, en el monte del Calvario, se esfuerza por asociarse de modo más perfecto al sufrimiento salvífico de su Hijo. Efectivamente, es evidente, aunque se penetre en su misterio de algún modo arcano, que María experimenta un sufrimiento único propio, que ninguna otra subjetividad puede comparar con el sufrimiento de Cristo, que era del Hijo suyo.
Traducción portuguesa, continuación
María, que sufre en su condición de Madre junto a la Cruz del Hijo, es el testimonio, silencioso pero particularmente elocuente, del hecho de que el sufrimiento humano participa del sufrimiento redentor de Cristo. María participa en él y ya anticipa, según un modo propio de ella, la participación de la Iglesia, esposa de Cristo, en el «sufrimiento que falta a las tribulaciones de Cristo» (Col 1, 24).
A los pies de la Cruz, en la hora de la Pasión, María no fue solo «testigo`, fue participante: su maternidad espiritual en relación a la humanidad nace en esta hora. María, recibiendo a Juan como hijo («Mujer, he aquí tu hijo», Jn 19, 26), se convierte en Madre espiritual de toda la humanidad redimida.
La compasión de María
El número 25 de Salvifici Doloris es la referencia más teológicamente densa del magisterio reciente sobre la compasión de María, la co-pasión de María con Cristo. Juan Pablo II distingue cuidadosamente:
- Cristo redime con su sufrimiento. Solo el Hijo de Dios encarnado redime.
- María participa en el sufrimiento redentor. Su participación es singular, perfecta, pero derivada del sufrimiento de Cristo.
- La Iglesia completa «lo que falta a los sufrimientos de Cristo» (Col 1, 24). Cada cristiano puede participar en este misterio, María es el modelo perfecto.
Significado para la pastoral del sufrimiento
Salvifici Doloris es el documento de referencia para toda la pastoral católica del sufrimiento, la enfermedad y la muerte. Al presentar a María como participante del sufrimiento de Cristo, el documento no romantiza el dolor, sino que muestra que el sufrimiento humano, cuando se une a Cristo por medio de la fe, puede tener un sentido salvífico.
El «Stabat Mater» como subtexto
El n. 25 de la encíclica Salvifici Doloris es implícitamente una meditación sobre el Stabat Mater, el poema medieval atribuido a Jacopone da Todi y aprobado por Pío IX como secuencia litúrgica en 1876 (ver entrada sobre el Stabat Mater). Las palabras clave, «iuxta crucem», «mater», «dolor», resuenan directamente en el texto de Juan Pablo II.
Lectura complementaria
Mariología | Redemptoris Mater | Mulieris Dignitatem | Stabat Mater | Posgrado en Mariología
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