La Iglesia de la Eucaristía – María, la mujer eucarística (Juan Pablo II)

La Ecclesia de Eucharistia es la Encíclica de Juan Pablo II sobre la Eucaristía y su relación con la Iglesia, publicada el 17 de abril de 2003, Jueves Santo. Su Capítulo V, María, «mulier eucharistica», es uno de los textos magisteriales más bellos sobre la espiritualidad eucarística de María y su papel como modelo del sacerdocio y de la vida litúrgica de la Iglesia.

AutorPapa Juan Pablo II (Karol Wojtyła)
TipoEncíclica
Fecha17 de abril de 2003 (Jueves Santo)
TemaLa Eucaristía y la Iglesia; María como mujer eucarística
IncipitEcclesia de Eucharistia («La Iglesia de la Eucaristía»)
FuenteAAS 95 (2003) 433-475

Contexto histórico

La encíclica fue escrita por Juan Pablo II en el otoño de su vida, cuando el Papa ya estaba gravemente enfermo. Es, por tanto, también un testamento espiritual. El Capítulo V, «María, Mujer Eucarística» (nn. 53-55), es un aporte inesperado y genial: no estaba previsto en el plan original de la encíclica, pero el Papa insistió en incluir una reflexión sobre María porque quería mostrar que la espiritualidad eucarística tiene un rostro materno.

Texto original latino, Capítulo V: María, «mulier eucharistica» (nn. 53-55)

IOANNES PAULUS PP. II

La Iglesia, al igual que la Eucaristía, es un misterio de fe que trasciende nuestra comprensión y solo puede ser creído por la fe. María, que creyó, nos es ejemplo y camino. En los misterios de Cristo, María está siempre presente porque participa del cuerpo de Cristo. (n. 53)

En la Anunciación, María aceptó la Palabra: «Sea». Esta es la «palabra eucarística»: María y la Eucaristía tienen la misma alegría, la alegría de Dios entre los hombres. Al igual que el Verbo se hizo carne en el seno de María, así el cuerpo de Cristo está presente en la Eucaristía bajo las especies del pan y del vino, y en ambos María está presente. (n. 54)

Después de la Ascensión del Señor, María recordaba sus palabras: «Haced esto en mi memoria». En la fracción del pan, como narra Lucas en los Hechos de los Apóstoles, María estaba presente en el cenáculo con los apóstoles. Esta presencia no era exterior, sino interior: María en la fracción del pan reconocía el cuerpo de su Hijo. (n. 55)

El Magnificat, canto eucarístico de María, es una profesión de fe eucarística antes de la letra: «Mi alma glorifica al Señor» (Lc 1, 46). Este canto es acción de gracias, alegría, adoración, tres elementos que caracterizan la Eucaristía. María, antes que los sacerdotes de la Iglesia, vivió y celebró la Eucaristía. (n. 58)

Significado teológico

El Capítulo V de Ecclesia de Eucharistia

Introduce la categoría de María como «mulher eucarística», que se convirtió en una de las fórmulas más citadas de la mariología joanpaulina. El argumento es simple y profundo: si la Eucaristía es la presencia real del cuerpo de Cristo, entonces María, que dio al Verbo su cuerpo, tiene una relación única e insuperable con la Eucaristía. El Magnificat se presenta como el «primer canto eucarístico» de la historia cristiana.

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