María casi no existe en la Biblia. ¿Verdad?

Maria quase não existe na Bíblia. será?!
# María en la Biblia: la presencia de María en el Antiguo y Nuevo Testamento¿Estás listo para emprender un camino en este mes de septiembre con María en la Palabra? ¡Vamos allá!María realiza en sí misma, de manera perfecta, la *Hija de Sión* y la belleza plena de la Iglesia, esposa de Cristo y madre de los redimidos. Al seguir la Tradición donde la Palabra oral y escrita se entrelazan, descubrimos que desde la Creación, pasando por Israel, todo converge hacia la encarnación del Verbo.Con frecuencia, hemos oído decir: «*No se habla mucho de María en la Biblia! O bien, María no fue importante en la historia de salvación ni en la historia de la Iglesia, pues casi no se menciona.*» Sin embargo, en los escritos de los Apóstoles y evangelistas encontramos un manantial que a lo largo de los siglos no agota sus significados hasta nuestros días. De igual forma, en María, la Palabra de Dios se amplió progresivamente, pues el Verbo no es estático. Si quisiéramos usar una imagen, podríamos decir que desde la revelación del Antiguo Testamento, pasando por la encarnación del Verbo en la plenitud de los tiempos y ahora con la Iglesia que evangeliza, hasta el cumplimiento escatológico, encontramos un arco de luz que descansa sobre el rostro de María. Avancemos entonces a explorar algunos puntos de su presencia en la historia.Testimona de la persona del Resucitado, María, en la Iglesia cristiana primitiva, se convirtió en objeto de interrogantes en la comunidad de Jerusalén. Clarificaciones que provenían de la experiencia pascual sobre la función e identidad de esta hermana, y que fueron respondidas a través de los textos del Antiguo Testamento. En realidad, al recorrer el Nuevo Testamento, encontramos una presencia y función de María inscritas en las luces y sombras de las profecías, donde la plenitud de los tiempos concretaría al Mesías y su Madre en una convergencia de la antigua y siempre nueva Alianza.Pensemos en las madres de Israel, en el monte Sinaí, en la Ciudad de Jerusalén, en las tres profecías sobre la mujer-madre del Mesías:– *Génesis 3,15*: «*Poneré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Esta te herirá en la cabeza y tú le herirás el calcañar*».– *Isaías 7,14*: «*Porque el mismo Señor os dará un signo: he aquí, la joven concebirá y dará a luz un hijo, y pondrá su nombre Emanuel*».– *Miqueas 5,2*: «*Así dice el Señor: A la mujer que debe dar a luz, le será dado un niño, y llamará su nombre ‘La que es sagrada’*».Si examinamos a María únicamente desde la perspectiva histórica, fácilmente llegamos a algunas conclusiones a las que llegaron los Evangelistas: María es una mujer hebrea introducida en los Evangelios junto con Jesús y forma parte de un grupo familiar compuesto por *hermanos de Jesús* que tuvieron un papel, sea en la comunidad previa a Pascal, como en la comunidad posterior a Pascal, aunque en el desarrollo de los Evangelios, la Madre de Jesús desaparece para dar paso a los doce y a los discípulos. Sin embargo, la sobriedad de la narración bíblica al confrontarse con las formas *midrásticas* de interpretación escriturística, revela una riqueza de simbolismo que ilumina la descripción histórica y la eleva a una profundidad inagotable.Sin borrar la historia, estamos ante la Madre de la Palabra. La Palabra no es un término abstracto, pues al traducir el término hebreo *dabar*, que no significa discurso, diálogo, enseñanza, doctrina, sino evento, acontecimiento. En este sentido, decir María y la Palabra de Dios significa decir María y el acontecimiento de Dios en la historia, especialmente como Dios actúa en el misterio. La forma como la trascendencia de Dios sucede en la historia sin perder su potencia creadora, sometiéndose a la historia, a nuestro perfil humano.Podemos entonces trazar los acontecimientos de Dios en la historia del salvamento de esta manera: Palabra creadora de la revelación del tiempo de Moisés, Palabra profética, Palabra sapiencial de los sabios, el Verbo hecho carne en Jesús, el *Kerygma* (anuncio) apostólico, el testimonio de la Iglesia y la historia de María. La Madre de los Vivientes se relaciona con todas estas palabras, desde la predestinación a la santidad en el acto creador de Dios (*Imaculada*), la sarça ardente que arde sin consumirse ante Moisés (*Perpetua Virgindade*), la Sabiduría de Dios en un Trono (*Trono de Sabiduría*), el Dios *nacido de mujer* desde el anuncio kerygmático de Pablo (*Maternidad divina*), la Iglesia que se expande en filiación divina (*Maternidad espiritual*).¿Aún quedan dudas acerca de la relación de María con la Palabra de Dios?Para profundizar en la presencia bíblica de María, consulta la encíclica de Juan Pablo II: *Redemptoris Mater* sobre María en la peregrinación de la fe bíblica y en la historia del salvamento.Profundiza tus estudios: explora *Mariología*, *Teología mariana*, *Apariciones marianas* y la *Pós-Graduação en Mariología*.

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