Visiones intelectuales

Visiones intelectuales
Son eventos sobrenaturales producidos en la inteligencia sin ninguna dependencia real de imágenes sensibles. El objeto manifestado a la inteligencia depende o de ideas adquiridas, pero coordinadas y modificadas de manera sobrenatural, o de ideas infundidas. Tales visiones son, por tanto, puramente espirituales y pasivas, porque las representaciones imaginativas externas no intervienen en ellas.
Este conocimiento sobrenatural se distingue del conocimiento natural. Su objeto, que no puede ir más allá del dominio cognitivo del intelecto común, generalmente supera esa esfera común en luminosidad intrínseca, certeza supra-racional, agilidad en el proceso de aprendizaje, estabilidad en la mente, efectos duraderos en el alma: luz intelectual llena de amor, paz, deseo de Dios y desapego absoluto de lo que no es Él y no le concierne directamente.
Estas visiones tienen a Dios como causa principal y excluyen la acción, aunque mediada, de ángeles y demonios. Su señal característica es la certeza,
(Santa Teresa de Ávila, Libro de la Vida 27,5).
«porque el Señor imprime en la alma un conocimiento tan claro que, incluso sin haberlo visto, no es posible dudar. Está grabado dentro del intelecto, y de él se tiene tanta certeza más que si lo viera con los propios ojos, porque en este caso siempre puede existir la duda. Al principio, esa duda también puede existir aquí. Pero entonces la alma sale tan segura que la duda no tiene fuerza»
Las visiones intelectuales, que no deben separarse del don infundido de la sabiduría, pueden ser a veces oscuras e indistintas, y otras claras y distintas. La visión intelectual oscura manifiesta ciertamente la presencia del objeto, pero no los detalles de su naturaleza:
> “Me parecía que Jesús Cristo andaba siempre a mi lado, pero no veía de qué manera, porque no era una visión imaginaria. Sentía que él estaba a mi derecha, testigo de todo lo que hacía.” (Santa Teresa de Ávila, Libro de la Vida 27,2).
La visión intelectual clara es una intuición rápida de la verdad divina, inalcanzable en otros lugares, según la experiencia del Apóstol:
> “Conozco a un hombre en Cristo que fue llevado al cielo hace catorce años, ya sea en cuerpo, ya sea fuera de él; no lo sé. Dios lo sabe. Y sé que este hombre, ya sea en cuerpo ya sea fuera de él, no lo sé. Dios lo sabe, fue llevado al paraíso y allí oyó palabras inenarrables, que no está permitido a un hombre repetir.” (2Cor 12,2-4).
Por lo tanto, no existe una fórmula adecuada para expresarlo en lenguaje humano:
> “Como se trata de cosas muy ocultas, no es fácil hablar de ellas, a diferencia de las visiones imaginarias que se explican con más facilidad.” (Santa Teresa de Ávila, Castillo Interior VI 10,1).
La comprensión teológica de las visiones intelectuales y su papel en el camino espiritual de los videntes se ilumina en la Encíclica *Redemptoris Mater* de Juan Pablo II, que reflexiona sobre la fe como forma superior de conocimiento y encuentro con lo divino.
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