Jesús, Hijo de María y Hijo de Dios.

Jesus Filho de Maria e Filho de Deus
La fe en Jesús, Hijo de Dios, no surgió repentinamente, sino que se desarrolló progresivamente de acuerdo con el contexto cultural en el que se difundió el cristianismo. Las narrativas sobre su nacimiento representan una etapa específica dentro de un proceso que aún puede describirse a partir de los textos del Nuevo Testamento.## Los desarrollos cristológicos en el Nuevo Testamento: desde la filiação sinótica hasta la alta cristología joánica y el Concilio de CalcedoniaLa tradición sinótica no registra que, en algún momento, Jesús atribuyera a sí mismo el título de «Hijo de Dios», aunque hay algunas alusiones a su calidad de «hijo» (cf. Mt 11,25-27; Mc 12,6; 13,32), cuyo verdadero significado es debatido. Sorprendentemente, en la oración, Jesús se dirige a Dios llamándolo «Padre» con una intensidad inusual en el judaísmo.El Hijo de María utiliza la palabra «abba» (Mc 14,36) en referencia a Dios, la misma que los niños judíos usaban y aún usan al dirigirse a sus padres. Esta relación filial también se manifiesta en su sumisión a la voluntad de Dios (Mc 14,32-40), en la necesidad de imitar constantemente la manera de actuar de Dios (cf. Mt 5,48; Lc 6,36), en su profundo involucramiento en el reino que está llegando (Mc 1,14-15) y en su misericordia hacia los últimos y excluidos. Pero es principalmente en su muerte en la cruz donde su fidelidad radical a Dios y a la humanidad sufrida, de la cual participó plenamente, se manifiesta.Después del anuncio de su resurrección, estos diferentes aspectos de la experiencia humana de Jesús fueron leídos por los primeros cristianos a la luz de la fe bíblica, en la que la filiação divina es reconocida al pueblo, al rey, a los justos y al Mesías. Como resultado, el título «Hijo de Dios» se atribuyó a Él, enfatizando su relación con Dios como Su representante.En las capas más antiguas de la fe cristiana, la filiação divina de Jesús fue proclamada en estrecha conexión con su resurrección de los muertos. La conclusión del sermón de Pedro en el día de Pentecostes es significativa al respecto: «Por tanto, sabed con certeza toda la casa de Israel que Dios hizo a Jesús, al cual ustedes crucificaron, Señor y Cristo» (Act 2,36).## La doble filiação como fundamento dogmático de la devoción mariana: Theotokos, la controversia nestoriana y el Concilio de Éfeso (431)En el contexto de la fe en Jesús, surge la exaltación de María como la madre virgen del Hijo de Dios. En los tres evangelios sinóticos, aparte de los relatos de la infancia de Jesús presentados por Mateo y Lucas, falta una reflexión explícita sobre la figura de María y su papel en el plan de Dios.En el Evangelio de Marcos, la madre de Jesús es mencionada solo dos veces. La primera, cuando se informa a Jesús de la llegada de su madre y hermanos, Él responde: «Quién es mi madre y mis hermanos? Todo aquel que hace la voluntad de Dios es mi hermano, hermana y madre» (Mc 3,32-35). En la segunda ocasión, los habitantes de Nazaret se sorprenden al escuchar a Jesús y dicen: «¿No es este el carpintero, hijo de María?» (Mc 6,3).Mateo, aunque menciona a María en su relato del nacimiento de Jesús, no le da un papel destacado; José está siempre en primer plano como figura paterna, mientras que María es una participante silenciosa en las decisiones de su marido. A lo largo de su evangelio, Mateo sigue a Marcos, relatando la respuesta de Jesús a aquellos que anuncian la llegada de su madre y hermanos (Mt 12,48) y el comentario de los conterráneos de Nazaret (Mt 13,55).Por otro lado, Lucas narra toda la historia del nacimiento y la infancia de Jesús desde la perspectiva de María. En su relato, ella es presentada como la primera en ser revelada el plan de Dios que culminará en la venida del Hijo. En su saludo, el ángel la trata como alguien elegida por Dios y llena de su gracia, pidiéndole su consentimiento para participar en la realización de este plan. Su virgindade es vista, a la luz de las concepciones de la época, como una expresión de pureza especial.La adhesión de María al pedido del ángel destaca su profunda fe, mientras que en su visita a Isabel, su generosidad y disponibilidad son evidentes. Su espiritualidad se expresa en el Magnificat, que representa una síntesis del evangelio que será proclamado por Jesús. Al igual que Él, María se coloca al lado de los menos favorecidos, anunciando su completa rehabilitación en el Reino de Dios.Por último, en la descripción de Lucas, María aparece como alguien que no se limita a observar lo que le sucede, sino que medita y busca entender los signos que Dios ha sembrado en su vida. Está plenamente involucrada en la historia de Jesús, al punto de que una espada perforará su corazón. En el templo de Jerusalén, Jesús confía a ella, en primer lugar, el misterio de Su relación con el Padre.Además, Lucas relata un dicho ausente en los otros sinóticos: cuando una mujer proclama bienaventurada a aquella que ha amamantado al Mesías, Jesús responde que, por el contrario, bienaventurada es aquella que oye la palabra de Dios y la guarda (Lc 11,27-28). Según Lucas, María fue la primera en escuchar la palabra de Dios y guardarla.Por fin, ninguno de los tres sinóticos menciona la presencia de María entre las mujeres que presenciaron la crucifixión de Jesús. Esta información está presente en el Evangelio de Juan, donde se dice que María estaba junto a la cruz (Jn 19,25-27) y también estuvo presente en la boda de Caná, cuando Jesús realizó su primer milagro (Jn 2,7-11). Para el Cuarto Evangelista, María participa desde el principio hasta el final del ministerio de Jesús y es confiada a Él como madre por todo el discipulado.**Profundice sus estudios:** explore Mariología, Teología mariana, Apariciones marianas y la Posgrado en Mariología.

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