Advento y María: la Virgen en el tiempo de la espera

La síntesis mariana del Advento se centra en la actitud de escucha de María. Su «fiat» no es solo un acto de obediencia, sino la expresión más perfecta de la fe bíblica: María acepta la palabra de Dios con humildad, disponibilidad y prontitud, concibiendo al Verbo en su corazón antes que en su vientre (San Agustín, Sermo 215,4). Esta fe de María se compara, en la tradición litúrgica, a la fe de Abraham: al igual que Abraham creyó en la promesa imposible, María cree que «nada es imposible para Dios» (Lc 1,37). El Advento invita a toda la Iglesia a aprender de María esta actitud fundamental de la fe como escucha, acogida y entrega al proyecto de Dios.
María, síntesis de la preparación mesiánica
María es la «mujer de la plenitud de los tiempos» (Gl 4,4): ella marca el fin de una época y abre el futuro. En María converge toda la esperanza de Israel, los oráculos de Isaías, los salmos messiánicos, la «hija de Sión» que espera al Mesías, y en ella se realizan de forma única y definitiva. La genealogía de Jesús (Mt 1) termina en María: ella es el último eslabón de una larga cadena de fe, el punto final de toda la preparación de Dios. Por ello, el Advento, al recordar esta preparación, coloca a María en su centro como el rostro más bello de esa espera fructífera.
La Virgen Madre, tipo de la Iglesia
El Advento revela a María como tipo y modelo de la Iglesia. El Espíritu que descendió sobre María en la Anunciación (Lc 1,35) es el mismo que descendió sobre los apóstoles en Pentecostes (Act 1,8). La prisa de María por visitar a Isabel responde al impulso de la misión: María es el modelo de la disponibilidad a la misión del Espíritu. La Iglesia que celebra el Advento se reconoce en esta imagen: una comunidad de fieles que espera, escucha, acoge y lleva a Cristo al mundo, a ejemplo y con la intercesión de la Virgen de Nazaret.
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Magisterio de la Iglesia
📚 **Traducción literal:** En la preparación para la Navidad del Señor, la Iglesia presenta la imagen de la Virgen María que, en el Adviento, es ella misma un signo de esperanza y alegría.> «He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y su nombre será Emmanuel.» > (Isaías 7,14 – Vulgata Clementina)📚 **Traducción literal:** He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y se llamará su nombre Emanuel.En la preparación para la Natividad del Señor, la Iglesia propone la imagen de la Virgen María, que en el Advento es ella misma un signo de esperanza y alegría.
Pablo VI, Exhortación Apostólica Marialis Cultus, n. 4 (2 de febrero de 1974)
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