Advento y María: la Virgen en el tiempo de la espera

Advento e Maria: a Virgem no tempo da espera
# Advento y María, la Virgen en el tiempo de la esperaEl **advento** es el tiempo litúrgico en el que resalta de manera especial la presencia de María. La reforma litúrgica del Vaticano II confirmó que este período debe considerarse un «tiempo mariano» privilegiado (MC 4): las lecturas bíblicas, oraciones y celebraciones propias del advento colocan sistemáticamente a María en el centro del misterio de la Encarnación que la Iglesia se prepara para celebrar. Como subraya el *Marialis Cultus*, la veneración de María en el advento es «tradición antigua y constante».## El Advento: tiempo de la venida y la esperaEl advento cristiano tiene una triple dimensión temporal: es memoria de la preparación de Israel a lo largo de siglos, celebración presente del misterio de la Encarnación y anticipación de la venida gloriosa de Cristo al final de los tiempos. Esta triple dimensión, pasada, presente y escatológica, impide reducir el advento a una mera preparación sentimental de Navidad. La reforma litúrgica distingue un «advento escatológico» (de la primera a la tercera semana, con los oráculos de Isaías y la predicación de Juan el Bautista) y un «advento natalicio» (del 17 al 24 de diciembre), en el que los elementos marianos son más acentuados.## Las celebraciones marianas del AdventoEl calendario litúrgico del Advento incluye varias celebraciones marianas de gran importancia. La **Solenidad de la Inmaculada Concepción** (8 de diciembre) es la fiesta en la que se celebra a María, virgen sin mancha, como «inicio de los cumplimientos», la realización anticipada en la Iglesia de la santificación que Dios desea para toda la humanidad. El **20 de diciembre**, herencia de la antigua «Misa Áurea», se celebra el Anuncio del Ángel a María (Lc 1, 26-38), con la lectura de Isaías 7, 10-14 («He aquí que una virgen concebirá»). El **21 de diciembre** se celebra la **Visitación** y el canto del **Magnificat**. El **IV Domingo del Advento** es el «domingo mariano que anticipa la Navidad»: María, en su dedicación total a Dios, es el signo de apertura plena al Dios que viene.## La Virgen de la escuchaEn este tiempo de espera y preparación, María es la Virgen de la escucha, atenta a la voz del Señor y dispuesta a responder a su llamado. Su «sí» sin reservas marca el inicio de un camino que conduce a la Encarnación y a la salvación de la humanidad.

La síntesis mariana del Advento se centra en la actitud de escucha de María. Su «fiat» no es solo un acto de obediencia, sino la expresión más perfecta de la fe bíblica: María acepta la palabra de Dios con humildad, disponibilidad y prontitud, concibiendo al Verbo en su corazón antes que en su vientre (San Agustín, Sermo 215,4). Esta fe de María se compara, en la tradición litúrgica, a la fe de Abraham: al igual que Abraham creyó en la promesa imposible, María cree que «nada es imposible para Dios» (Lc 1,37). El Advento invita a toda la Iglesia a aprender de María esta actitud fundamental de la fe como escucha, acogida y entrega al proyecto de Dios.

María, síntesis de la preparación mesiánica

María es la «mujer de la plenitud de los tiempos» (Gl 4,4): ella marca el fin de una época y abre el futuro. En María converge toda la esperanza de Israel, los oráculos de Isaías, los salmos messiánicos, la «hija de Sión» que espera al Mesías, y en ella se realizan de forma única y definitiva. La genealogía de Jesús (Mt 1) termina en María: ella es el último eslabón de una larga cadena de fe, el punto final de toda la preparación de Dios. Por ello, el Advento, al recordar esta preparación, coloca a María en su centro como el rostro más bello de esa espera fructífera.

La Virgen Madre, tipo de la Iglesia

El Advento revela a María como tipo y modelo de la Iglesia. El Espíritu que descendió sobre María en la Anunciación (Lc 1,35) es el mismo que descendió sobre los apóstoles en Pentecostes (Act 1,8). La prisa de María por visitar a Isabel responde al impulso de la misión: María es el modelo de la disponibilidad a la misión del Espíritu. La Iglesia que celebra el Advento se reconoce en esta imagen: una comunidad de fieles que espera, escucha, acoge y lleva a Cristo al mundo, a ejemplo y con la intercesión de la Virgen de Nazaret.

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Magisterio de la Iglesia

En la preparación para la Natividad del Señor, la Iglesia propone la imagen de la Virgen María, que en el Advento es ella misma un signo de esperanza y alegría.

Pablo VI, Exhortación Apostólica Marialis Cultus, n. 4 (2 de febrero de 1974)
📚 **Traducción literal:** En la preparación para la Navidad del Señor, la Iglesia presenta la imagen de la Virgen María que, en el Adviento, es ella misma un signo de esperanza y alegría.> «He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y su nombre será Emmanuel.» > (Isaías 7,14 – Vulgata Clementina)📚 **Traducción literal:** He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y se llamará su nombre Emanuel.

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