# María fiel, la peregrina de la feLa fe es la característica más destacada de la vida espiritual de María. Isabel la proclama «bienaventurada por haber creído» (Lucas 1,45) antes de cualquier otro elogio. Para la tradición teológica y para el Concilio Vaticano II, María es «la fiel por excelencia», modelo para toda la Iglesia, precisamente porque su fe fue una fe difícil, dramática y peregrina, no una certeza fácil.## La fe en la AnunciaciónLa Anunciación lanza a María directamente en la fe. El saludo del ángel, «llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1,28), le invita a comprender su situación en una nueva dimensión ontológica que la sorprende y la «perturba». Cuando el ángel le anuncia la maternidad divina y virginal, María se enfrenta con lo absolutamente imposible según la medida humana. Su fe es una fe paradójica: aceptar generar al Hijo de Dios permaneciendo virgen, y hacerlo a través de la sombra del Espíritu Santo sobre ella. «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38) es la confesión de una humildad total, pero sobre todo el acto de un abandono libre y consciente a la palabra de Dios que se vuelve creadora. Varios estudiosos ven en el «fiat» de María una analogía con el «fiat» de la creación: la nueva creación comienza con un acto de fe paradójico.## La fe a lo largo de la vida de JesúsTodos los eventos subsiguientes en la vida de María son comprensibles solo a la luz de la fe. La pobreza extrema en Belén, el nacimiento en una pesebre, el exilio en Egipto: ¿dónde está el «reino» que el ángel prometió (Lucas 1,32-33)? Lucas registra cómo María vivió esta tensión: «María guardaba todas estas cosas meditando en su corazón» (Lucas 2,19). No es una meditación tranquila, sino una búsqueda angustiosa del sentido de los acontecimientos. Cuando Jesús, con doce años, se queda en el Templo sin avisar a sus padres y responde: «¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?» (Lucas 2,49), el evangelista afirma explícitamente la incomprensión de María (v. 50). Ella aprende que este Hijo no encaja en sus esquemas. Durante su vida pública, Jesús relativiza repetidamente los lazos familiares (Mateo 12,46-50; Lucas 11,27-28), llamando a María a profundizar continuamente la fe, que nunca es posesión segura sino apertura siempre renovada.## La fe en la cruzEl evangelista Juan es el único que menciona la presencia de María «junto a la cruz» (Juan 19,25). Esta nota teológica es densa: allí donde la fe de los discípulos había llegado a su límite, María permanece de pie. Su fe pasa por la prueba más radical: ver al Hijo morir como condenado. La escena en la que el discípulo es entregado a María y María al discípulo (Juan 19,26-27) confiere a esta «permanencia» de María junto a la cruz un significado salvifico universal: ella recibe la maternidad espiritual de la Iglesia naciente y acepta, en la fe, el testamento del Hijo.## María, peregrina de la fe según el Concilio Vaticano IIEl *Lumen Gentium* formula magistralmente la síntesis de la fe de María: «La bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta la cruz» (LG 58). El texto conciliar subraya que María no fue «instrumento meramente pasivo en las manos de Dios» (LG 56), sino que cooperó con libertad y obediencia. Esta afirmación es decisiva: María es fiel, no solo privilegiada. Su «sí» fue acto de una persona que podía decir «no». El calificativo de «peregrina» es igualmente decisivo: la fe de María fue un camino, con etapas de incomprensión y avanzar en la oscuridad, y no una visión directa. «Avanzó» indica progreso, dinamismo, crecimiento sin cesar.## María, modelo de la fe de la IglesiaEl *Lumen Gentium* presenta a María como tipo y modelo de la Iglesia precisamente por su fe: la Iglesia «contempla la santidad misteriosa suya e imita su caridad» (LG 64). Al igual que la maternidad virginal de María se hizo posible por la fe, la Iglesia da a luz a hijos de Dios por la fe recibida en la Palabra y celebrada en el bautismo. En María no hay división entre «mujer» y «fiel»: su plena realización humana nace enteramente de su fe. Esta unidad es el modelo más actual para el cristiano contemporáneo, tentado a confinar la fe al ámbito privado. María enseña a encarnar la fe en la vida, a hacer sobrenatural cada acontecimiento normal de la existencia. Aquella llamada «bienaventurada entre las mujeres» (Lc 1,42) lo es no solo por haber generado biológicamente al Hijo de Dios, sino sobre todo porque «tuvo el coraje de creer lo increíble» (Lc 1,45).**Profundiza tus estudios:** explora la
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Teología mariana, el
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Pós-Graduação en Mariología.—## Magistrio de la Iglesia> **»Beata quae credidisti: perficientur ea quae dicta sunt tibi a Domino.»**
> *(Lucas 1,45 – Vulgata Clementina)*📚. **Traducción literal:** Bienaventurada la que ha creído, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas por el Señor.
María recorrió el camino de la fe, y en esa fe mantuvo su unión con el Hijo hasta la Cruz.
S. Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n. 14 (25 de marzo de 1987)
📚. Traducción literal: María recorrió la peregrinación de la fe, y en esa fe mantuvo su unión con el Hijo hasta la Cruz.
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