Juan Pablo II – Veritatis Splendor n.º 120 y Evangelium Vitae nn. 102-105: María, madre de la vida.
Las dos grandes encíclicas morales de San Juan Pablo II, Veritatis Splendor (1993) y Evangelium Vitae (1995), concluyen ambas con una sección mariana de excepcional importancia. María no es simplemente añadida como un objeto de devoción final: se presenta como el fundamento existencial de la moral católica y de la defensa de la vida.
| Papa | San Juan Pablo II |
| Documentos | Veritatis Splendor (1993, n. 120) | Evangelium Vitae (1995, nn. 102-105) |
| Tema | María como fundamento de la moral cristiana y de la defensa de la vida |
Veritatis splendor n. 120, «María, Mater misericordiae»
«Ad pedem Crucis María participa del don salvífico de la misericordia e invita a todos a recibir la misericordia de su Hijo. En ella, en la nueva Eva, se ha propuesto al género humano un nuevo modelo de mujer, que ayuda a cada uno en las difíciles elecciones entre la verdad y el error»
En el contexto: Veritatis Splendor es la encíclica que defiende la existencia de actos intrínsecamente malos (intrinsece malum) contra las corrientes proporcionalistas y consecuencialistas. Para Juan Pablo II, María es el ejemplo concreto de quien nunca renunció a la verdad moral en cambio de una falsa misericordia, su «obediencia de fe» fue total.
Evangelium vitae nn. 102-105, «Mater vitae»
La conclusión de Evangelium Vitae, encíclica sobre la defensa de la vida humana, es una de las secciones marianas más bellas del pontificado de Juan Pablo II. Cuatro números (102-105) desarrollan a María como «Madre de la Vida»:
«María, ya sea en el misterio de la Anunciación ya sea en el misterio de Calvaria, es la señal y el modelo supremo del Evangelio de la vida. La belleza de este Evangelio es la misma belleza de la misericordia de Dios, que se manifiesta en la vida de su Hijo Jesús, y en la vida de aquellos que siguen sus huellas, como testigos de la vida»
María, por tanto, sea en el misterio de la Anunciación sea en el misterio del Calvario, es la señal y el modelo supremo del Evangelio de la vida. La belleza de este Evangelio es la misma belleza de la misericordia de Dios, que se manifiesta en la vida de su Hijo Jesús, y en la vida de aquellos que siguen sus pasos, como testigos de la vida.
María y la mujer del Apocalipsis (n. 103)
Juan Pablo II lee Ap 12 (la Mujer y el Dragón) a la luz de la defensa de la vida contemporánea: el «Dragón» que devora al niño es cualquier cultura de muerte, aborto, eutanasia, manipulación genética. María, la Mujer vestida del sol, defiende la vida que va a nacer.
María y la cultura de la vida (n. 104)
La cultura de la vida nace de la contemplación de María como Madre que acoge y guarda. Cada gesto de hospitalidad humana hacia la vida naciente, la asistencia médica a la gestación, la adopción, los hospitales para niños, es una extensión del «sí» de María.
Oración final (n. 105)
La oración final de Evangelium Vitae está dirigida a María. Se ha convertido en una de las oraciones marianas más utilizadas en la pastoral pro-vida en todo el mundo:
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> **»María, Aurora del Mundo Nuevo, Madre de los Vivientes, a Ti confiamos la causa de la vida. Mira, Madre, la inmensa multitud de niños a quienes se les niega el nacimiento, los pobres que luchan por sobrevivir, las víctimas de la violencia inhumana, los ancianos y enfermos que mueren por indiferencia o por una piedad engañosa. Haz que aquellos que creen en Tu Hijo sepan proclamar con franqueza y amor el Evangelio de la Vida a los hombres de nuestra época.»**
Significado sintético
Estas dos encíclicas demuestran cómo María, según la enseñanza de Juan Pablo II, no es un apéndice piadoso de la moral, sino el **fundamento existencial**. La moral católica necesita una figura concreta que muestre su **viabilidad**, y esa figura es María.
Lectura complementaria
* Mariología
* Redemptoris Mater
* Mulieris Dignitatem
* Dives in Misericordia
* Salvifici Doloris
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