Pablo VI – Confrontación con el Infierno (15 de noviembre de 1972): El discurso magistral sobre el diablo
El mal no es solo una deficiencia, sino una eficacia, una entidad viva, espiritual, corrompida y corruptor. Realidad terrible. Misteriosa y aterradora. Sale de los marcos de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer su existencia: o la convierte en un principio en sí mismo, sin tener, como toda criatura, origen en Dios; o la explica como una pseudo-realidad, una personificación conceptual y fantástica de causas desconocidas de nuestros males.
Las mayores necesidades de la Iglesia
¿Cuáles son hoy las mayores necesidades de la Iglesia? No os parezca, como simplista, incluso supersticiosa e irreal, nuestra respuesta: una de las mayores necesidades es la defensa de aquello que llamamos el Demonio.
Permítannos abrir los ojos sobre la realidad del mundo, sobre la cual el juicio de la Sagrada Escritura, la Iglesia y nuestra experiencia humana nos iluminan. La Sagrada Escritura nos advierte: «Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda rondando para devoraros» (1 Pedro 5, 8). También todo el prólogo del Evangelio de Juan… contiene esta fórmula misteriosa: «el mundo no le conoció», y a ella resuena el discurso de Jesús en la Última Cena: «mundo’ significa ‘aquellos que se oponen a Cristo, su fe y su redención’».
El mal no es solo una deficiencia, sino una eficacia, una entidad viva, espiritual, corrompida y corruptor. Realidad terrible. Misteriosa y aterradora. Sale de los marcos de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer su existencia; o la convierte en un principio en sí mismo, sin tener, como toda criatura, origen en Dios; o la explica como una pseudo-realidad, una personificación conceptual y fantástica de causas desconocidas de nuestros males.
El comienzo de la liberación del mal
Italiano: ¿Entonces cuál es la defensa? Liberarnos del mal, ruega el Señor. Nuestra mayor defensa es la gracia, y la inocencia, y la inesperada victoria del Bien sobre el Mal, que se ha vuelto accesible gracias a la oración, los sacramentos y el testimonio personal de vida.
Portugués: Qual é, portanto, a defesa? Livrai-nos do mal, ora ao Senhor. A nossa maior defesa é a graça, e a inocência, e a inesperada vitória do Bem sobre o Mal, que se tornou acessível pela virtude da oração, dos sacramentos e do testemunho pessoal de vida.
Las cuatro afirmaciones magnas
- El Diablo existe como ser personal. No es símbolo, ni mito, ni personificación.
- El Diablo actúa en el mundo. Perturba a la Iglesia, ataca a los fieles, corrompe las estructuras.
- El Diablo ya fue vencido por Cristo, pero continúa actuando hasta el fin de los tiempos.
- El cristiano tiene armas para resistir: gracia, inocencia, oración, sacramentos, testimonio.
Recepción del discurso
El discurso del 15 de noviembre de 1972 fue uno de los más comentados del pontificado de Pablo VI. La mayoría de los teólogos católicos «desmitologizadores» (Herbert Haag entre ellos) se vieron contradichos públicamente por el Papa. Los tradicionalistas vieron en él una bienvenida reafirmación de la antigua doctrina. La prensa secular lo ridiculizó. Pero el Vaticano, con este discurso, estableció la posición oficial de la Iglesia en demonología para el período post-conciliar.
Legado
El discurso de Pablo VI sirvió de base para:
- CDF, Fe cristiana y demonología 1975
- Catequesis de Juan Pablo II sobre el Diablo (1986)
- Nuevo Rito del Exorcismo (1999)
- Código de Derecho Canónico (1992), sección sobre demonios
- Conferencias episcopales que renovaron a los exorcistas diocesanos entre 1980 y 2000
Lectura complementaria
CDF, Fe y Demonología 1975 | IV Concilio de Latrán 1215
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