# María, contemplación de DiosMaría realiza plenamente la teología divina, es decir, la plena comprensión del amor de Dios por el hombre, y al mismo tiempo, se convierte en la causa ejemplar de la salvación y de la orientación de nuestra existencia hacia Dios. En su contemplación, como teología y como templo, alcanza la perfección. Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.> «Y su cuerpo es el templo del Espíritu Santo que está en vosotros y que es de Dios» (Romanos 8,14; 1 Corintios 6,19).La contemplación de María y la nuestra también, como teología, encuentra su sentido a la luz de la Cruz, de la cual Jesús sopla el Espíritu. Como templo, adquiere su significado en Pentecostes, que coloca a Jesús en el centro de la Iglesia como fuente de vida eterna: Jesús se levantó y exclamó en alta voz:> «El que tiene sed, venga a mí y beba; el que cree en mí, como dice la Escritura, de su vientre fluirán ríos de agua viva» (Juan 7,37-38).La contemplación cristiana y evangélica no es una especulación filosófica, sino un hecho relacionado con la caridad de Dios y que conecta la Cruz con Pentecostes:> «Por el amor de Dios derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo» (Romanos 5,5).María es la contemplación de Dios, porque es la morada del Espíritu Santo. María está abierta al Donador en el don que acoge. Mientras que carismática se transforma continuamente en mujer espiritual: ella se ofrece continuamente al Donador recibiendo el don de Dios. Como tal, está totalmente orientada a Dios. No nos sorprenda entonces encontrar a María en el Cenáculo, no muy lejos del Calvario, con los apóstoles y otros discípulos de Jesús, los cuales,> asiduos y concordes en oración, junto con algunas mujeres y María, madre de Jesús (Hech 1,14),esperan la venida del Espíritu Santo prometido por Jesús. En el Cenáculo, María guía la oración de los discípulos de Jesús: parece que, en otra dimensión, continúa su servicio en las Bodas de Caná.En la noche de Pascua, Jesús se hizo presente en medio del Cenáculo, con puertas cerradas, para liberarlos del miedo, otorgándoles la paz y el Espíritu. En este momento, aún estamos en el Cenáculo y no está presente Jesús, porque él ascendió al cielo. Pero existe María (que la iconografía artística a veces sitúa en el lugar de Jesús), quien dirige la oración de la Iglesia naciente, reuniéndola a su alrededor, como si fuera un centro.María puede actuar eficazmente como centro en la oración de la Iglesia, porque está completamente centrada en Cristo, está enteramente consagrada a la verdad: María y Jesús son uno. María es el templo del Dios vivo, porque en su seno, en su corazón y en su espíritu, el Espíritu de Dios hizo morada permanente.Después de todo lo dicho, no es exagerado afirmar que María no reza, sino que es oración. María no contempla, sino que es contemplación. Entonces, el contemplativo cristiano es aquel que centró y concentró toda su existencia en Cristo, convirtiéndose en la morada del Espíritu Santo. Su morada es estable y su concentración es continua. Por ello, el contemplativo vive y comprende todo lo que le sucede en el sentido correcto, porque en su corazón siempre resuena la Palabra de Dios, que lo mantiene en relación con la Palabra.Al mismo tiempo, el contemplativo cristiano, bien centrado en Cristo, descentraliza la presencia del Espíritu que habita en él, irradiando el amor de Dios en la Iglesia y en el mundo. Se aclara así una bella definición de la contemplación de San Gregorio Magno: la vida contemplativa es vivir el amor a Dios y al prójimo con todo el corazón y con el único deseo de adherirse al Creador.Para profundizar la reflexión sobre María como expresión viva de la contemplación divina, consulte la encíclica Redemptoris Mater de Juan Pablo II, que presenta a María como aquella que vivió en plena apertura al misterio de Dios.**Profundice sus estudios:** explore Mariología, Teología mariana, Apariciones marianas y la Posgrado en Mariología.
Posgrado en Mariología
¿Deseas profundizar tu formación en Mariología? Conoce la Posgrado en Mariología de Locus Mariologicus – una formación académica que combina rigor teológico, vida espiritual y tradición viva de la Iglesia.
Inscríbete o infórmate más →
Responses