# María, Madre de la Reconciliación: Jn 19,25-27, la maternidad espiritual universal y la Encíclica *Redemptoris Mater* de Juan Pablo II (1987)En este período litúrgico, la comunidad cristiana se centra en María como la «Madre de la Reconciliación». Al mismo tiempo que nos sumamos a la naturaleza penitencial de la Cuaresma, resaltamos la estrecha relación entre Cristo, que con su «precioso sangre reconcilió al mundo» con el Padre, y María, invocada como «reconciliadora» y «refugio para los pecadores».En Jn 19,25-27, leemos sobre la perspectiva de la «entrega»: todos los discípulos que invocan misericordia son confiados a María, y los discípulos saben que encuentran en ella la «Madre de la reconciliación». Pensemos en el llamado de Pablo a «reconciliaros con Dios» (2Cor 5,17-21). Una reconciliación que pasa por la «cruz, señal de la alianza establecida entre Dios y toda la carne que está en la tierra».Al observar las oraciones pascales, vemos una sucesión de eventos en los que la Virgen participa activamente en la obra redentora del Hijo. Por lo tanto, es proclamada como «compañera de Dios en la obra de reconciliación».De este reconocimiento surge la actitud de los fieles, conscientes de que encuentran en María, «compasiva con nuestra miseria», un corazón lleno de misericordia para con los pecadores. Los pecadores, volviendo la mirada hacia su «caridad materna», se refugian y piden perdón. Contemplando su belleza espiritual, luchan contra la oscura atracción del mal. Meditando en sus palabras y ejemplos, son atraídos a observar los mandamientos del Hijo.En su simplicidad, el camino constante de reconciliación para los fieles de todas las épocas y lugares se convierte en un itinerario que culmina y es sostenido continuamente por la Eucaristía. Es con la participación en el «sacrificio de expiación y alabanza», y por lo tanto en la «comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo», que los fieles experimentan vivamente el «sacramento de reconciliación».La ejemplaridad de María se hace evidente en cómo fue el instrumento del inicio de una nueva era para nuestra redención, y en cómo, en la Iglesia, acoge y «reconcilia» a los pecadores, guiándolos hacia la Eucaristía, donde se realiza el don de la misericordia del Padre y la recompensa de la redención eterna.La ejemplaridad de la Virgen, atraída por su «caridad materna», su «belleza espiritual» y sus «palabras y ejemplos», presenta a la Iglesia la misión que ejerce en todo momento con cariño materno hacia quienes desean experimentar de nuevo el amor de Dios, buscando realizar la Palabra de Cristo, contemplando la palabra y el ejemplo de la Virgen.**Profundiza tus estudios:** explora Mariología, Teología Mariana, Apariciones Marianas y la Posgrado en Mariología.Para una reflexión más profunda sobre el papel mediador de María en la reconciliación de la humanidad con Dios, consulta la Encíclica *Redemptoris Mater* del Papa Juan Pablo II.
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