Redemptoris Mater – Encíclica de Juan Pablo II sobre la Madre del Redentor (Texto completo)
La Encíclica Redemptoris Mater, del Papa Juan Pablo II (Karol Wojtyla), sobre la Bienaventurada Virgen María en la vida de la Iglesia peregrina, fue publicada el 25 de marzo de 1987, en la Solenidad de la Anunciación del Señor. Considerada la síntesis mariológica más completa del Magisterio pontificio post-conciliar, la encíclica articula la maternidad divina, el camino de fe de María y su presencia en el misterio de Cristo y de la Iglesia.
| Autor | Papa Juan Pablo II (Karol Wojtyla) |
| Tipo | Encíclica |
| Fecha | 25 de marzo de 1987 |
| Tema | La Virgen María en la vida de la Iglesia peregrina |
| Incipit | Redemptoris Mater («Madre del Redentor») |
| Fuente | AAS 79 (1987) 361-433 |
Contexto histórico
Juan Pablo II publicó Redemptoris Mater para preparar el Año Mariano 1987-1988, el primero en la historia de la Iglesia. Sigue al capítulo VIII de Lumen Gentium como el documento mariológico más relevante del Magisterio reciente. Compuesta en tres partes, (I) María en el misterio de Cristo, (II) la Madre de Dios en el centro de la Iglesia peregrina, (III) la mediación materna, la encíclica revela la profunda mariología personal del Papa polaco, moldeada por la espiritualidad de San Luis María de Montfort.
Texto original latino (Excertos principales)
IOANNES PAULUS PP. II
Redemptoris Mater, sancta Maria Virgo, in vitam pergit Ecclesiae. Haec praesentia multiplex, quam Concilium Oecumenicum Vaticanum II mirabiliter exposuit, semper in Ecclesia viget et in eius historia variis modis exercetur. Iam vero in hoc Nostro momento historico, in quo Ecclesia ad annum bis millesimum a Christi nativitate se parat, ad eius praesentiam peculiari modo convertimur, ut eius intercessioni nos committamus.
I. María en el misterio de Cristo
III. La mediación maternaEn este punto, en lo que respecta a la intercesión de María, es lícito recordar las bodas de Caná, donde por primera vez se describe la mediación de María en la tierra. San Juan escribe: «Faltando el vino, la Madre de Jesús le dijo: No tienen vino» (Jo 2, 3). Esta oración de María junto a su Hijo es una intercesión: ella, al ver la necesidad de los hombres, quiere acudir a esa necesidad.JOÃO PAULO II
La Madre del Redentor, la Santa Virgen María, continúa presente en la vida de la Iglesia. Esta presencia múltiple, magnificada por el Concilio Ecuménico Vaticano II, vive siempre en la Iglesia y se ejerce de diversas maneras a lo largo de su historia. En este momento histórico, en el que la Iglesia se prepara para el Año 2000, nos volvemos especialmente hacia su presencia, para confiar en su intercesión.
I. María en el misterio de Cristo
«Pero cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer» (Gal 4, 4). En esta expresión, al hablar de la Encarnación, se hace referencia al misterio de la Mujer de quien el Verbo se hizo carne.
La Bienaventurada Virgen, predestinada antes de la creación del mundo a ser Madre de Dios, cuyo amor por la humanidad es condición de la Encarnación, formaba parte de la economía divina eterna. Al ejercer este papel en esa economía, cooperaba con el Redentor en obediencia a la fe (cf. Rm 1, 5). Esta cooperación en la economía de la gracia tiene su inicio en el consentimiento dado en la Anunciación.
II. La Madre de Dios en la Iglesia peregrina
En cuanto a nosotros, es necesario que se muestre esta relación entre la Madre de Dios y la Iglesia, a la luz del Concilio Ecuménico Vaticano II. […] La Iglesia contempla a María como un espejo perfecto en el que se refleja la gloria de Dios. En ese espejo, ve lo que desea ser y espera ser.
III. Mediación materna
En este punto, con respecto a la intercesión de María, se puede recordar las Bodas de Caná, donde por primera vez se describe la mediación de María en la tierra. San Juan escribe: «Y viendo que faltaba vino, dijo a Él la Madre de Jesús: No tienen vino» (Jo 2, 3). Esta oración de María ante el Hijo es una intercesión: ella, al ver la necesidad de los hombres, desea ofrecerles su ayuda.
Estructura de la encíclica
La Redemptoris Mater se divide en tres partes: (I) María en el misterio de Cristo, trata de la predestinación de María, de su plenitud de gracia y de su fe (nn. 1-24). (II) La Madre de Dios en el centro de la Iglesia peregrina, María como figura de la Iglesia, su presencia en Pentecostés, el ecumenismo (nn. 25-37). (III) La mediación materna, María como mediadora, madre espiritual y patrona (nn. 38-52). La encíclica articula sistemáticamente el capítulo VIII de la Lumen Gentium, desarrollándolo desde una perspectiva bíblica, patrística y litúrgica.Significado teológico
Juan Pablo II introduce en la Redemptoris Mater la categoría del «camino de fe» de María: ella es «bendecida porque creyó» (Lc 1, 45), y esta fe precede y acompaña todo el misterio de Cristo. La encíclica es también el primer documento pontifical que aborda extensamente la dimensión ecuménica de la mariología, recuperando la tradición oriental (Theotokos) e invitando a las iglesias de la Reforma al diálogo mariano.Lectura complementaria
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