Santa María, madre de la Iglesia

06 de junio Madre de la Iglesia
MEMORIA OBLIGATORIA
Del discurso de San Pablo VI, papa, en la Conclusión de la tercera sesión del Concilio Vaticano II (21 de noviembre de 1964: AAS 56 [1964], 1015-1016)
Considerando las estrechas relaciones con las que María y la Iglesia están unidas, para gloria de la Santísima Virgen y para nuestro consuelo, declaramos a María Santísima Madre de la Iglesia, es decir, de todo el pueblo cristiano, tanto de los fieles como de los Pastores, que la llaman Madre amada. Y establecemos que con este título todo el pueblo cristiano de ahora en adelante rinda aún más honor a la Madre de Dios y le dirija sus súplicas.
Antífona de entrada Cf. Hch 1,14: (Todos estos perseveraban unánimemente en la oración y la súplica, con las mujeres, y María la madre de Jesús, y con sus hermanos. Hechos 1,14)
Los discípulos perseveraban unidos en la oración con María, la Madre de Jesús.
Oración colecta
Dios, Padre de misericordia,
cuyo Hijo unigénito, clavado en la cruz,
nos dio a su propia Madre,
la Virgen santa María, como Madre nuestra,
haz que la Iglesia, asistida por su amor materno,
exulte con el número y la santidad de sus hijos
y reúna, en una sola familia, a todos los pueblos de la tierra.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios
y contigo vive y reina, en la unidad del Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.
LECTURA I Gn 3, 9-15.20
«La madre de todos los vivientes»
Lectura del Libro del Génesis
Después de que Adán hubo comido del árbol,
el Señor Dios lo llamó y le dijo: «¿Dónde estás»?.
Él respondió:
«Oí el rumor de tus pasos en el jardín
y, como estaba desnudo, tuve miedo y me escondí».
Dijo Dios:
«¿Quién te dio a conocer que estabas desnudo?
¿Acaso habrías comido de ese árbol, del que te prohibí comer»?.
Adán respondió:
«La mujer que me diste por compañera
me dio del fruto del árbol y yo comí».
El Señor Dios preguntó a la mujer:
«¿Qué has hecho»?
Y la mujer respondió:
«La serpiente me engañó y yo comí».
Dijo entonces el Señor Dios a la serpiente:
«Por haber hecho semejante cosa,
maldita seas entre todos los animales domésticos
y todos los animales salvajes.
Te arrastrarás y comerás del polvo de la tierra
todos los días de tu vida.
Estableceré enemistad entre ti y la mujer,
entre tu descendencia y la descendencia de ella.
Esta te herirá en la cabeza
y tú la herirás en el talón».
El hombre dio a su mujer el nombre de ‘Eva’,
porque ella fue la madre de todos los vivientes.
Palabra de Dios.
En lugar de la lectura precedente, puede utilizarse la siguiente:
LECTURA I Hechos 1, 12-14
«Perseveraban unidos en la oración, con María, la Madre de Jesús»
Lectura de los Hechos de los Apóstoles
Después de que Jesús hubo subido al Cielo,
los Apóstoles volvieron a Jerusalén,
bajando del monte llamado de los Olivos,
que está cerca de Jerusalén,
a la distancia de un camino de sábado.
Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala de arriba,
donde se reunían habitualmente.
Estaban allí Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás,
Bartolomé y Mateo, Santiago, hijo de Alfeo,
Simón, el Celoso, y Judas, hermano de Santiago.
Todos estos perseveraban unidos en oración,
en compañía de algunas mujeres,
entre las cuales María, la Madre de Jesús.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL salmo 86 (87), 1-2. 3 y 5.6-7
Estribillo: Grandes cosas se dicen de ti, oh ciudad de Dios.
El Señor ama la ciudad,
fundada por Él sobre los montes santos.
ama las puertas de Sión
más que todas las moradas de Jacob.
Grandes cosas se dicen de ti, oh ciudad de Dios.
Y se dirá en Sión: «Todos allí nacieron,
el propio Altísimo la consolidó».
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Este nació en Sión».
E irán danzando y cantando:
«Todas mis fuentes están en ti».
ALELUYA
Estribillo: Aleluya.
Oh dichosa Virgen, que diste a luz al Señor. ¡Oh admirable Madre de la Iglesia,
que reavivas en nosotros el Espíritu de tu Hijo, Jesucristo!
EVANGELIO Jn 19,25-27
«Ahí tienes a tu hijo…Ahí tienes a tu Madre»
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan
En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús
su Madre, la hermana de su Madre,
María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a su Madre y al discípulo predilecto,
Jesús dijo a su Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu Madre».
Y a partir de aquella hora,
el discípulo la recibió en su casa.
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, nuestras ofrendas
y transfórmalas en sacramento de salvación,
por el cual nos confiemos más fervorosamente
al amor de la Virgen santa María, Madre de la Iglesia,
y colaboremos con mayor diligencia en la obra de la redención.
Por Cristo nuestro Señor.
Prefacio María, imagen y Madre de la Iglesia
V. El Señor esté con ustedes.
R. Él está en medio de nosotros.
V. Levantemos el corazón.
R. Nuestro corazón está en Dios.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es nuestro deber, es nuestra salvación.
Señor, Padre santo, Dios eterno y omnipotente,
es verdaderamente nuestro deber, es nuestra salvación
darte gracias, siempre y en todo lugar,
y exaltar tu infinita bondad,
en la celebración de la memoria de la Virgen santa María.
Recibiendo tu Verbo en su Corazón Inmaculado,
Ella mereció concebirlo en su seno virginal
y, dando a luz al Creador del universo,
preparó el nacimiento de la Iglesia.
Junto a la cruz, aceptó el testamento de la caridad divina
y recibió a todos los hombres como hijos suyos,
engendrados para la vida eterna por la muerte de Cristo.
Mientras esperaba, con los apóstoles, la venida del Espíritu Santo,
asociándose a las preces de los discípulos,
se hizo modelo admirable de la Iglesia en oración.
Elevada a la gloria del cielo,
asiste con amor materno a la Iglesia, aún peregrina sobre la tierra,
protegiendo misericordiosamente sus pasos
camino de la patria celeste,
mientras espera la venida gloriosa del Señor.
Por eso, con los ángeles y los santos,
proclamamos tu gloria, diciendo (cantando) a una sola voz:
Santo, Santo, Santo.
Antífona de la comunión Cf. Jn 2, 1.11
Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea y allí estaba la Madre de Jesús.
Allí el Señor dio comienzo a sus milagros,
manifestó su gloria y los discípulos creyeron en Él.
O: Cf. Jn 19, 26-27
Suspendido en la cruz, Jesús dijo al discípulo: Ahí tienes a tu Madre.
Oración después de la comunión
Señor, que en este admirable sacramento,
nos diste la prenda de la redención y de la vida,
haz que tu Iglesia,
con el auxilio materno de la Virgen santa María,
lleve a todos los pueblos el anuncio del Evangelio
y renueve la faz de la tierra con los dones de tu Espíritu.
Por Cristo nuestro Señor.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.
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