San José, patrón de la Iglesia universal: «Quamquam pluries» y su patrocinio.

Quién declaró a San José como patrón de la Iglesia fue el beato Pío IX, el 8 de diciembre de 1870, mediante la Constitución Apostólica Quemadmodum Deus de la Sagrada Congregación de Ritos, que lo proclamó solemnemente «Patrón de la Iglesia Católica». Diecinueve años después, León XIII proporcionó a esta declaración su fundamento teológico en la Encíclica Quamquam pluries, del 15 de agosto de 1889. La razón del patrocinio, explicará el Papa, no es un privilegio arbitrario: surge del hecho de que José sea esposo de la Madre de Dios y padre putativo de Jesús, jefe de aquella casa de Nazaret que contenía en sí a la Iglesia naciente.

1870: La declaración de Pío IX en la Constitución Apostólica Quemadmodum Deus

El contexto era dramático. El 20 de septiembre de 1870 las tropas italianas habían tomado Roma, poniendo fin a los Estados Pontificios, y el Concilio Vaticano I había sido suspendido. En esa hora oscura, Pío IX, atendiendo a los votos de los obispos, ordenó publicar con motivo de la fiesta de la Inmaculada Concepción la Constitución Apostólica Quemadmodum Deus (ASS 6, pp. 193-194).

La Constitución comienza con la tipología del patriarca de Egipto: así como Dios constituyó a José del Antiguo Testamento sobre toda la tierra de Egipto para guardar el trigo del pueblo, así, al enviar a su Hijo unigénito al mundo, «alium selegit Iosephum, cuius ille primus typum gesserat» – eligió a otro José, del que el primero fue tipo – y lo hizo señor y príncipe de su casa y guardián de sus tesoros principales (ASS 6, p. 193). Sigue el dispositivo solemne:

«Sanctissimus Dominus Noster Pius Papa IX nuperrima ac luctuosa rerum conditione commotus, ut potentissimo Sancti Patriarchae Iosephi patrocinio Se ac Fideles omnes committeret, Sacrorum Antistitum votis satisfacere voluit, eumque CATHOLICAE ECCLESIAE PATRONUM solemniter declaravit» (Quemadmodum Deus, ASS 6, pp. 193-194).

Traducción literal: El Santísimo Señor Nuestro el Papa Pío IX, conmovido por la reciente y dolorosa condición de los acontecimientos, para confiar a sí mismo y a todos los fieles al poderosísimo patrocinio del Santo Patriarca José, quiso satisfacer los votos de los obispos y lo declaró solenemente Patrono de la Iglesia Católica. La misma Constitución elevó la fiesta del 19 de marzo al rito doble de primera clase. Más de un siglo después, Juan Pablo II resumió el gesto:

En tiempos difíciles para la Iglesia, Pío IX, deseando confiarla a la protección especial del Santo Patriarca José, lo declaró «Patrón de la Iglesia Católica». (Juan Pablo II, Redemptoris custos, n. 28)

La Encíclica de León XIII: el fundamento teológico del patrocinio

La declaración de 1870 fue un acto jurídico-litúrgico breve. Corrió a cargo de León XIII, en la Encíclica Quamquam pluries (15 de agosto de 1889), transformarla en doctrina. Escrita para pedir que durante el mes de octubre se uniera al rosario una oración a San José, la Encíclica formula con precisión las razones del patrocinio. No existe versión portuguesa en el sitio de la Santa Sede, por lo que citamos la versión oficial española:

«Debe ser considerado, por tanto, como un especial patrón de la Iglesia, y esta espera mucho de su tutela y patrocinio» (Quamquam pluries, n. 3).

Las razones del patronato nacen, por lo tanto, de él ser el esposo de María y el padre putativo de Jesús: «De estas fuentes ha manado su dignidad, su santidad, su gloria» (n. 3). El paso decisivo es el argumento eclesiológico. José fue «el custodio legítimo y natural, cabeza y defensor de la Sagrada Familia» (n. 3), y León XIII concluye:

«El divino hogar que José dirigía con la autoridad de un padre, contenía dentro de sí a la apenas naciente Iglesia» (Quamquam pluries, n. 3).

El hogar divino que José gobernaba con autoridad paterna contenía dentro de sí a la Iglesia emergente. Por eso, continúa el Papa, es conveniente y sumamente digno del bienaventurado José que, así como otrora tutelaba santamente a la familia de Nazaret, así ahora proteja y defienda con su celeste patrocinio a la Iglesia de Cristo (n. 3). El patronato no es un título honorífico añadido desde fuera: es la extensión eclesial del oficio que José ejerció históricamente en Nazaret. El jefe de la Sagrada Familia se convierte en protector del Cuerpo místico porque la Iglesia es la continuación de aquella casa. León XIII anexó a la encíclica una oración a San José, que ordenó recitar unida al rosario durante todo el mes de octubre y repetir cada año, y que aún hoy suplica: «Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas» (Oración a San José, anexa a la encíclica).

Por qué José es patrón: esposo de María y jefe de la Sagrada Familia

La teología posterior explicitó la lógica leonina en dos títulos inseparables. El primero es el matrimonio con la Virgen: «El matrimonio con María es el fundamento jurídico de la paternidad de José. Fue para garantizar la protección paterna a Jesús que Dios eligió a José como esposo de María» (Redemptoris custos, n. 7). El segundo es la paternidad real de San José, que de ese matrimonio se deriva y no es aparente ni meramente sustitutiva, sino una paternidad humana verdadera y propia (cf. Redemptoris custos, n. 21).

El Evangelio condensa esta misión en un solo versículo. Como recuerda la introducción de la exortación de Juan Pablo II, llamado a proteger al Redentor, «José hizo como le había ordenado el ángel del Señor y tomó a su esposa» (Mt 1,24, citado en Redemptoris custos, n. 1). Ese hacer silencioso y obediente, que el mismo documento califica como una «obediencia pura de fe» (Redemptoris custos, n. 4), es la base bíblica de la confianza de la Iglesia: quien guardó la Cabeza puede guardar el Cuerpo. De ahí la dignidad única que León XIII le reconoce en la traducción portuguesa de Redemptoris custos:

Él se destaca entre todos por su sublime dignidad, ya que, según la disposición divina, fue guardián y, en opinión de los hombres, padre del Hijo de Dios. De ahí se sigue, por tanto, que la Palabra de Dios estuviera subordinada a José, le obedeciera y le rindiera aquel honor y aquella reverencia que los hijos deben a sus padres. (León XIII, Quamquam pluries, citado en Redemptoris custos, n. 8)

La encíclica también retoma la tipología del Antiguo Testamento: «El José de los tiempos antiguos, hijo del patriarca Jacob, era tipo de San José» (n. 4). El faraón dijo al pueblo hambriento, según la Nueva Vulgata de Gn 41,55, id a José y haced todo lo que él os dijereid a José y haced todo lo que él os dijere. Esta tipología, presente desde la tradición antigua y recogida por el magisterio, no es solo un adorno devocional: los sueños, la bajada a Egipto y el salvamento del pueblo presagian la misión del José neotestamentario, y el propio decreto de 1870 construye sobre ella toda su argumentación.

El patrocinio en la actualidad: desde Redemptoris custos a Patris corde

El magisterio contemporáneo ha confirmado y profundizado el patrocinio. En el centenario exacto de Quamquam pluries, Juan Pablo II publicó la Exhortación Apostólica Redemptoris custos (15 de agosto de 1989), que presenta a José como guardián del Redentor y «maestro singular en el servicio de la misión salvadora de Cristo» para todos los estados de vida en la Iglesia (n. 32). En el 150º aniversario de la declaración de Pío IX, Francisco publicó la Carta Apostólica Patris corde (8 de diciembre de 2020) y convocó un año dedicado al santo. En ella recuerda el lugar singular del patrón: «Después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el magisterio pontifical como José, su esposo» (Patris corde, prólogo). Y describe el patrocinio en clave existencial:

Todos pueden encontrar en San José – el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria discreta y escondida – un intercesor, un amparo y una guía en los momentos de dificultad. (Francisco, Patris corde, prólogo)

Como fruto directo de este aniversario, se actualizó la Ladainha de San José: el 1 de mayo de 2021, la Congregación para el Culto Divino añadió siete invocaciones extraídas del magisterio pontifical, a saber Custos Redemptoris, Serve Christi, Minister salutis, Fulcimen in difficultatibus y Patrone exsulum, afflictorum, pauperum (Carta a las Conferencias de Obispos, 1.5.2021).

O sentido permanente do patrocínio de São José resume-se em três aspectos. José intercede pela Igreja, como declarado no decreto de 1870, pedindo sua «intervenção nas situações de angústia». Ele protege a Igreja, continuando o papel que desempenhou na Nazaré com o Corpo de Cristo na história. E ele ensina através de sua obediência fiel, servindo de modelo para casais, pais, trabalhadores, contemplativos e apóstolos (Redemptoris custos, n. 32). Para continuar explorando este tema, consulte Quem foi São José e A Consagração a São José.

Perguntas Frequentes

Quem declarou São José patrono da Igreja?

Foi o beato Pio IX, em 8 de dezembro de 1870, por meio do decreto Quemadmodum Deus da Sagrada Congregação dos Ritos. O texto latino declara-o solenemente ‘Catholicae Ecclesiae Patronum’, Patrono da Igreja Católica, e eleva a festa de 19 de março ao rito duplo de primeira classe. O gesto respondeu aos votos dos bispos em um momento dramático, logo após a tomada de Roma e a suspensão do Concílio Vaticano I.

O que é a encíclica Quamquam pluries?

É a encíclica de Leão XIII sobre São José, publicada em 15 de agosto de 1889. Ela fornece o fundamento teológico para o patrocínio declarado por Pio IX: José é patrono porque é esposo de Maria e pai putativo de Jesus, e a casa de Nazaré que ele governava abrigava a Igreja nascente. A encíclica vem acompanhada de uma oração a São José, ainda rezada hoje.

Por que São José é patrono da Igreja universal?

Porque ele foi chefe, guardião e defensor da Sagrada Família, e a Igreja é a continuação daquela casa de Nazaré. Leão XIII ensina que o lar divino dirigido por José com autoridade paterna continha a Igreja nascente, de modo que o patrocínio é uma extensão do ofício que ele desempenhou junto a Jesus e Maria. Quem protege a Cabeça protege agora o Corpo místico.

O que significa o patrocínio de São José na prática?

Significa que a Igreja confia à sua intercessão, proteção e exemplo. O decreto de 1870 fala de sua intervenção em situações de angústia, e Francisco, na Patris corde, apresenta-o como intercessor, amparo e guia nos momentos difíceis. A Redemptoris custos acrescenta que ele é mestre do serviço à missão salvífica de Cristo para todos os estados de vida.

O patrocínio de São José ainda foi lembrado pelo magistério recente?

Sim. João Paulo II publicou a Redemptoris custos em 1989, no centenário da Quamquam pluries, e Francisco publicou a Patris corde em 8 de dezembro de 2020, no 150º aniversário da declaração de Pio IX, convocando um ano dedicado a São José. Em 2021, a Santa Sé adicionou sete novas invocações à ladainha de São José, incluindo Custos Redemptoris e Minister salutis.

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