Semana Santa: María, discípula del Señor

Semana Santa: Maria discípula do Senhor

María, discípula del Señor en la Semana Santa

# María en el ciclo pascualEl ciclo pascual se desarrolla durante aproximadamente tres meses y se centra en las celebraciones del Tríduo Sagrado. Es el núcleo alrededor del cual gira la vida de las comunidades eclesiales, que reviven la experiencia penitencial y liberadora del éxodo y la Pascua en la vida de cada individuo.En este período, ocurren los acontecimientos decisivos de la salvación: Cristo se dirige a cumplir la voluntad del Padre en el sacrificio supremo, en su Pascua del mundo al Padre. Pero también es el tiempo, después de los días de la **Bienaventurada Pasión**, en que la Iglesia experimenta la presencia y acción del Resucitado que completa su misión con el don del Espíritu.En esta fase tan significativa, la Virgen está presente no como un papel secundario. El testimonio contemplativo de la presencia de la Madre al lado del Hijo nos lo ofrece el Evangelio de Juan.El carácter dual de la Cuaresma, bautismal y penitencial, tiene como objetivo preparar a los fieles cada año para celebrar la Pascua, principalmente a través de **una escucha más frecuente de la palabra de Dios y una oración más intensa** (Código de Derecho Canónico, 1963, n. 109).El compromiso intenso requerido por el camino cuaresmal llama la atención del fiel hacia su **secuela Christi**, es decir, cómo aceptó el anuncio de la fe y lo sigue en los pasos de Cristo a través del camino liberador de la cruz. El discípulo, que cada año reface este camino con un espíritu renovado, encuentra en la persona de la Virgen el ejemplo concreto de cómo recibir la Palabra de Dios y responder a Cristo en el camino del Calvario.Al final de los cuarenta días del sacramento, cuando la Iglesia contempla el momento central del plan salvador del Padre, volvemos la mirada hacia María, que como **mujer nueva**, permanece bajo la madera de donde brotó la vida, junto a Cristo **el hombre nuevo**. Del testamento de amor del Hijo que ella confía al discípulo, María aparece como la madre espiritual de todos aquellos que dirigen la mirada de fe hacia la cruz.## María, discípula del SeñorSeguir a Cristo en el camino de la cruz implica asumir la actitud del discípulo que camina en los pasos del Maestro. Son esos mismos pasos que llevaron a María a la cruz.Todo se entiende cuando se acepta entrar en el misterio de la voluntad del Padre, en la aceptación de su voluntad: ahí radica el verdadero discipulado. Las dos perícopes evangélicas propuestas como alternativa resaltan esta dimensión: la lectura eclesial de Lucas 2,41-52, recordando que Jesús estaba perdido en el templo y la respuesta de Jesús, dirige la mirada hacia la Madre de Jesús que **guardó esas cosas en su corazón**. Mientras que el pasaje de Mateo 12,46-50 recuerda que forma parte del parentesco de Jesús **quien hace la voluntad del Padre que está en los cielos**.El secreto del discípulo consiste, por tanto, en guardar como tesoro la Palabra divina: ahí reside esa sabiduría que puede alegrar el corazón (Sabiduría 51,18-24.27-30). Y la asamblea canta esta realidad: **las tus palabras, Señor, son espíritu y vida**, y reconoce a la Virgen bendita porque **guardó la palabra de Dios meditando en su corazón**.María fue una **discípula fiel de la Palabra hecha carne**: de hecho, es **el modelo de quien acoge la Palabra**.Un reconocimiento similar, ya sugerido en **Marialis Cultus** (1974) 35, donde María es definida como la **primera y perfecta discípula**, subraya la importancia esencial de la disponibilidad hacia la Palabra para recorrer el camino de la cruz, y destaca al mismo tiempo la actitud y el papel de María.La actitud de plena y condiciónada disponibilidad enfatiza especialmente el papel que desempeña la Virgen en la Iglesia cuando los fieles y la comunidad emprenden solos este plan de salvación. De hecho, en línea con la bienaventuranza evangélica: **bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan** (Lucas 11,27-28), fielmente reflejada en María **madre y discípula del Hijo**, la Iglesia nos invita a imitar su actitud con el corazón abierto a **la bienaventuranza de la escucha**. Con elecciones de vida que hagan de cada fiel un **lugar santo donde hoy se cumple la palabra de la salvación**. Y mediante el don de aquella **sabiduría y gracia** que no se obtienen solo **con nuestra fuerza**, sino con la participación en los santos misterios.El ejemplo de la Virgen, si bien es evidente, también desafía a los fieles que recorren el mismo camino de fe. Ser discípulos fieles de Cristo como María implica colocarse en la **escuela de la Virgen María**. Esto requiere, en primer lugar, una búsqueda constante de la voluntad del Padre y su fiel ejecución hecha **con amor**, y en segundo lugar, atención a la palabra de Cristo y una fidelidad consecuente **a sus mandamientos**.**Recursos adicionales:** – Explora **Mariología**, **Teología mariana**, **Apariciones marianas** y la **Pós-Grado en Mariología** en [Locus Mariologicus](https://locusmariologicus.org/). – Para profundizar en el papel de María durante la Pasión y Resurrección de Cristo, consulta la encíclica **Redemptoris Mater** de San Juan Pablo II (1987).

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