Spe salvi – Encíclica de Benedicto XVI – María, estrella de la esperanza (Texto completo)

La Encíclica Spe Salvi es la segunda Encíclica del Papa Benedicto XVI, publicada el 30 de noviembre de 2007, Solemnidad de Cristo Rey (Domingo XXXIV del Tiempo Ordinario). Se trata de una profunda meditación bíblica, filosófica y teológica sobre la esperanza cristiana, con un capítulo conclusivo dedicado a María como «Estrella de la Esperanza», una de las páginas mariológicas más bellas del Magisterio contemporáneo.

AutorPapa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger)
TipoEncíclica
Fecha30 de noviembre de 2007
TemaLa esperanza cristiana, María como estrella de la esperanza
IncipitSpe SalviSalvos en la esperanza»)
FuenteAAS 99 (2007) 985-1027

Contexto histórico

Benedicto XVI es uno de los mayores mariólogos del Magisterio postconciliar. Como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, participó de manera decisiva en la redacción de Redemptoris Mater. En Spe Salvi, al concluir una extensa reflexión sobre la esperanza, desde Pablo, pasando por Agustín, Tomás y la filosofía moderna, hasta la muerte y el juicio, el Papa dedica el capítulo final (nn. 49-50) a María como «Estrella de la Esperanza», una de las grandes imágenes de la mariología tradicional.

Texto original latino, capítulo «María, estrella de la esperanza» (nn. 49-50)

BENEDICTUS PP. XVI

María, Virgen y Madre, nos revela qué es la esperanza y qué significa vivir de la esperanza. Ella conservó la «palabra» que le fue anunciada por el ángel, y la meditó en su corazón. Creyendo en el Dios que estaba por venir, creyendo en la Encarnación de la Palabra, que recibió con voz y corazón, abrió la puerta de una nueva esperanza, que todos los siglos anteriores habían esperado.

La llamamos «estrella de la esperanza», como escribe Bernardo, estrella del mar. «Mira a la estrella, invoca a María». En la estrella, podemos navegar en las tinieblas del mar, en María, estrella de la esperanza, seguimos el camino de la fe y la esperanza en las tinieblas de este siglo, hasta llegar al puerto de la salvación eterna.

Esta esperanza es al mismo tiempo personal y comunitaria: no es solitaria, sino la esperanza del Cuerpo de Cristo, de la Iglesia, de la cual María es el tipo y el ejemplo más excelente. Porque María creyó plenamente en Dios, porque guardó Su palabra y la meditó en su corazón, porque por la fe se convirtió en Madre de Dios, ella nos muestra el camino de la esperanza: escuchar, creer, llevar.

«Ave María, llena de gracia, el Señor está contigo». En este saludo angelical se contiene todo el misterio de la esperanza: la gracia de Dios, la presencia del Señor, María está llena de gracia. Y por eso nuestra esperanza, la única que no confunde, tiene su raíz y fundamento en ella: porque Dios está presente en ella, porque la Palabra se hizo carne en ella, porque nuestra esperanza se hizo carne en ella.

«Ave María, llena de gracia, el Señor está contigo». En esta saludo angélico está contenido todo el misterio de la esperanza: la gracia de Dios, la presencia del Señor; María está plena. Y por eso nuestra esperanza, aquella que no confunde, tiene en ella su raíz y fundamento: porque Dios está presente en ella, porque la Palabra se hizo carne en ella, porque nuestra esperanza se hizo carne en ella.«Stella Maris», la imagen patrísticaLa imagen de María como «Stella Maris» (Estrella del Mar) se remonta a San Jerónimo y a Santo Isidoro de Sevilla, quienes interpretaron el nombre «María» como «gota del mar» o «estrella del mar». La imagen se volvió clásica en San Bernardo de Claraval (siglo XII), quien le dedicó un hermoso sermón: «Mira a la estrella, invoca a María. En peligros, angustias y dudas, piensa en María, invoca a María». La encíclica *Spe Salvi* recupera esta imagen y le da profundidad teológica: María no es solo una guía poética, sino la realidad histórica donde la esperanza cristiana tiene su fundamento ontológico.Significado teológicoLa mariología de Benedicto XVI es esencialmente una mariología de la fe: María es «bendecida porque creyó» (Lc 1,45). El Papa retoma y profundiza esta categoría joanina-paulina (cf. *Redemptoris Mater*, n. 14) y añade la dimensión de la esperanza: María no solo creyó, sino que esperó, esperó en la oscuridad de la fe, bajo la cruz, en el Sábado Santo, y fue confirmada en la Resurrección. Ella es el modelo de la esperanza que «no confunde» (Rm 5,5), porque está fundamentada no en promesas humanas, sino en la Palabra de Dios encarnada.Lectura complementariaProfundice sus estudios: explore la *Mariología*, los *Dogmas Marianos*, la *Redemptoris Mater*, el *Lumen Gentium* cap. VIII y la *Pós-Graduação en Mariología*.

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