Juan Pablo II – Carta a las familias y Carta a las mujeres: María y el genio femenino

En 1994 (Carta a las Familias) y 1995 (Carta a las Mujeres), San Juan Pablo II publicó dos Cartas Apostólicas que, junto con Mulieris Dignitatem (1988), conforman su mariología sobre la mujer y la familia desde una perspectiva pastoral. La Carta a las Mujeres, en particular, escrita para la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 4-15 de septiembre de 1995), es históricamente notable.

PapaSan Juan Pablo II
DocumentosCarta a las Familias (2 de febrero de 1994) | Carta a las Mujeres (29 de junio de 1995)
ContextoAño de la Familia 1994, Conferencia ONU sobre la Mujer 1995 (Pekín)

Carta a las Familias (2 de febrero de 1994)

Publicada en la fiesta de la Presentación del Señor, episodio mariano por excelencia de la liturgia, la Carta a las Familias contiene en su sección final una reflexión sobre la Sagrada Familia de Nazaret como modelo de la familia cristiana contemporánea:

«Nazaret es la ‘escuela’ que deben frequentar todos los padres y hijos cristianos. Allí aprendamos cómo el amor familiar es respeto al misterio de la persona del otro. María y José enseñaron a su Hijo Jesús, pero al mismo tiempo ellos mismos aprendieron de Él, e incluso, fueron sus discípulos.»

Carta a las Mujeres (29 de junio de 1995)

La Carta a las Mujeres fue escrita en vísperas de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de las Naciones Unidas (Pekín, septiembre de 1995). San Juan Pablo II quería que la Iglesia Católica enviara a esa conferencia un mensaje claro sobre la dignidad de la mujer, y lo hizo a través de esta Carta.

La figura central es María. El número 11 está dedicado explícitamente a María como modelo definitivo de la dignidad femenina:

«La máxima de todas las mujeres es la Beatísima Virgen María. Ella, en quien se manifestó de manera perfecta la dignidad divina de la madre humana, es el modelo supremo de la mujer. En María, creemos que nuestra ‘matrimonialidad prístina’ es noble y elevada más allá de cualquier capacidad humana. María nos enseña que la mujer no es inferior, sino única y esencial.»

La máxima de todas las mujeres es la Beatísima Virgen María. Ella, en quien fue manifestada la dignidad perfecta de Dios como generadora de la carne humana, es el ejemplo supremo de la mujer. En María creemos que nuestra «matrimonialidad pristina» es noble y elevada más allá de cualquier facultad humana. María nos enseña que la mujer no es inferior, sino única y esencial.

«Genio femenino» y María

La Carta a las Mujeres desarrolla una idea muy original de la mariología de Juan Pablo II: el «genio femenino» (genius femineus). María es la manifestación perfecta de este genio:

  • Capacidad de acogida: María escucha y acoge la Palabra (Lc 1,38)
  • Capacidad de meditación: María guarda en su corazón (Lc 2,19)
  • Capacidad de ofrenda: María ofrece al Hijo al Templo, luego en la Cruz
  • Capacidad de crear vínculos: María une a los apóstoles y a la Iglesia (Actos 1,14)

La petición de perdón (Carta a las mujeres n. 3)

Uno de los textos más sorprendentes de la Carta es la petición de perdón de Juan Pablo II a las mujeres por las faltas históricas de la Iglesia hacia ellas:

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«Si quod fuit ofensae passae a feminis ab ipsa Ecclesia… haec quoque pro misericordia in nomine Domini imploramus»

Si hubo algún ofensa sufrida por las mujeres por parte de la propia Iglesia… también pedimos por ellas la misericordia en nombre del Señor.

Este pedido de perdón, confirmado después en los pedidos de perdón del Jubileo del año 2000, revela un magisterio mariano que no es apologético sino autocrítico, recordatorio y dialogante.

Síntesis: la tríada María-Mujer-Familia

Los tres documentos magnos de Juan Pablo II sobre la mujer, Mulieris Dignitatem (1988), Carta a las Familias (1994), Carta a las Mujeres (1995), junto con las encíclicas marianas (Redemptoris Mater 1987, Rosarium Virginis Mariae 2002), constituyen el magisterio mariano-femenino más desarrollado de la historia papal.

Lectura complementaria

Mulieris Dignitatem | Redemptoris Mater | Rosario de la Virgen María | Familiaris Consortio | Año Mariano 1987-1988

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