La visita de María a Isabel (Lc 1,39-56): el encuentro y su significado

La Visitación (Lc 1,39-56) narra el viaje de María, inmediatamente después de la Anunciación, para visitar a su pariente Isabel, quien esperaba a Juan Bautista. Es uno de los episodios más hermosos del Evangelio de la infancia: el encuentro de dos madres y de dos hijos aún por nacer, el reconocimiento del Mesías y el canto del Magníficat. De este encuentro también surge la segunda parte del Ave María. Esta guía explica el texto y su significado.
El texto (Lc 1,39-45)
«En aquellos días, María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judea. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel escuchó el saludo de María, el niño saltó en su vientre y Isabel quedó llena del Espíritu Santo. Y exclamó en voz alta: Bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene que la madre de mi Señor venga a visitarme?… Bienaventurada aquella que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho por parte del Señor.»
María, la nueva Arca de la Alianza
Las palabras de Isabel – «¿De dónde me viene que la madre de mi Señor venga a visitarme?» – resuenan con las de David ante la Arca de la Alianza: «¿Cómo vendrá a mí la Arca del Señor?» (2 Sm 6,9). María, quien lleva en su seno al Señor, es así presentada como la nueva Arca que trae la presencia de Dios. El salto de alegría de Juan Bautista en el vientre evoca la danza de David ante la Arca: el precursor ya exulta ante aquel que ha de venir.
La confesión de fe de Isabel
Llena del Espíritu Santo, Isabel proclama tres cosas que tienen el valor de una verdadera confesión de fe:
- «Bendita eres tú entre las mujeres» – alabanza de la bendición singular de María, palabras que, unidas al saludo del ángel, forman el Ave María.
- «La madre de mi Señor» – el primer reconocimiento, en el Evangelio, de María como Madre del Señor, la raíz bíblica del título Theotokos.
- «Bienaventurada aquella que creyó» – María es proclamada bienaventurada no primero por la maternidad, sino por su fe, en paralelo con su «sí» de la Anunciación.
Continuidad y progreso
La Visitación es la consecuencia directa de la Anunciación: María va a Isabel para verificar el signo que el ángel le había dado (Lc 1,36) y, sobre todo, para llevar la buena nueva de salvación y la presencia del Señor. Lo que el ángel anunciaba en privado se confirma ahora y se proclama en voz alta por Isabel, bajo la acción del Espíritu. La escena culmina con el Magníficat, en el que María devuelve a Dios toda la alabanza.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la Visitación?
El 31 de mayo, cerrando el mes de María.
¿El Ave María proviene de la Visitación?
Sí, en parte: «Bendita eres tú entre las mujeres» son palabras de Isabel en la Visitación, unidas al saludo del ángel en la Anunciación.
¿Por qué Juan Bautista «saltó» en el vientre?
Es el gesto de alegría del precursor que reconoce la presencia del Mesías – un eco de la emoción ante la Arca de la Alianza.
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