Arístides


Arístides
Arístides es uno de los primeros apologetas cristianos, probablemente ateniense.
¿Qué es la apología?
Defensa racional de la fe cristiana sobre Dios, Cristo, la Iglesia y el sentido común de todos los hombres. Las argumentaciones normalmente se dirigían a los gentiles o a los judíos. También, en las comunidades cristianas no católicas, a los miembros más dudosos de la Iglesia, o simplemente a los fieles que desean profundizar con conciencia en la fe, pues como dice San Pedro: «antes bien, santifiquen a Cristo como Señor en el corazón. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes» (1 Pe 3,15).
Para defender el cristianismo escribe una obra dirigida al emperador Adriano (117-138) y a Antonino Pío (138-161) llamada Apología.
La obra está dividida en 17 capítulos donde se defienden las razones del monoteísmo y por qué se puede hablar del Dios creador y conservador del universo.
En esta obra el autor divide a la humanidad en cuatro: los bárbaros, los griegos, los hebreos y los cristianos. Estos últimos son aquellos que tienen una noción exacta del verdadero Dios y son aquellos que realizan un auténtico culto, un conocimiento superior, distinguiéndose por la integridad de vida.
La Apología tiene como objetivo la crítica del politeísmo y de la magia de los bárbaros, desaprueba la mitología griega considerándola absurda ad absurdum. En relación con los judíos, critica la exterioridad del culto y la forma supersticiosa en que viven, aunque se respete la concepción de Dios. Para Arístides los cristianos son un pueblo nuevo que tiene su origen en Jesucristo, el hombre divino, aunque la divinización del hombre por parte de los paganos sea criticada.
La Apología ha llegado hasta nosotros prácticamente en la versión siríaca y armenia; la versión griega se perdió prácticamente. En toda esta obra encontramos un texto mariano, en siríaco, que es importante tanto por la antigüedad, y como tal por el testimonio mariológico del siglo II, como por la originalidad mariológica de los contenidos en que María es invocada como virgen hebrea, hija del hombre y, por contraste, Jesús como Hijo de Dios.
Escuchemos brevemente las palabras que el autor le dedicó:
«Los cristianos cuentan el inicio de su religión a partir de Jesucristo y él es llamado Hijo de Dios Altísimo. Y se dice cómo Dios descendió del cielo y de una virgen hebrea tomó y se revistió de la carne y habitó en la hija del hombre el Hijo de Dios. Aquello que a partir de aquel anuncio que poco antes fue dicho junto a ellos, que fue predicado y enseñado, aquello que también ustedes, si llegan a leer, comprenderán el poder que en él está contenido» (Apología II, 6-7).
Para profundizar en la mariología patrística y en el testimonio de los Apologistas sobre María, consulte la encíclica Redemptoris Mater de San Juan Pablo II.
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