La Madre del Redentor en el Antiguo Testamento: profecías y tipología mariana

María, Madre del Redentor en el Antiguo Testamento, en la promesa de victoria sobre la serpiente y en los oráculos mesiánicos.
Madre del Redentor en el Antiguo Testamento: introducción
La figura de la Madre del Redentor en el Antiguo Testamento no surge con el Nuevo Testamento: la Sagrada Escritura del Antiguo Testamento y la venerable Tradición de la Iglesia revelan, de manera progresivamente más clara, el papel de la Madre del Salvador en la economía de la salvación. Comprender a la Madre del Redentor en el Antiguo Testamento es adentrarse en la pedagogía divina que preparó, a lo largo de los siglos, la venida de Cristo al mundo.
Los libros del Antiguo Testamento narran la historia de la salvación en la que se va gestando lentamente la llegada de Cristo. Estos antiguos textos, leídos en la Iglesia e interpretados a la luz de la plena revelación posterior, ponen cada vez más de relieve la figura de una mujer, la Madre del Redentor en el Antiguo Testamento.
I. El protoevangelio: Gn 3,15
La primera mención de la Madre del Redentor en el Antiguo Testamento se encuentra en el Protoevangelio. María ya está proféticamente esbozada en la promesa de victoria sobre la serpiente: «Poneré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya: ella te herirá en la cabeza» (Gn 3,15). La Tradición patrística y medieval interpretó a esta «mujer» como la Virgen María, unida a su Hijo Redentor en la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte.
II. Is 7,14 y Miq 5,2-3: la Virgen que concebirá
La Madre del Redentor en el Antiguo Testamento es también la Virgen que concibirá y dará a luz a un Hijo, cuyo nombre será Emanuel (cfr. Is 7,14; Miq 5,2-3; Mt 1,22-23). El profeta Isaías anuncia el signo: una virgen concebirá y dará a luz a un hijo que será «Dios con nosotros». Miqueas señala Belén-Efrata como el lugar del nacimiento y se refiere al tiempo en que «aquella que está para dar a luz dará a luz».
Estos oráculos mesiánicos preparan la lectura mariana del Nuevo Testamento. Sin la profecía veterotestamentaria de la Madre del Redentor, el «He aquí la Virgen» de Mateo 1,23 y el «Alegrías, llena de gracia» de Lucas 1,28 quedarían aislados de la larga pedagogía de Dios en la historia de Israel.
III. La hija de Sión y los pobres de Yahvé
María, Madre del Redentor en el Antiguo Testamento, es la primera entre los humildes y pobres del Señor (anawim), que esperan y reciben con confianza la salvación de Dios. En María culmina una larga fila de mujeres del Antiguo Testamento que prepararon el camino del Mesías: Sara, Rebeca, Ana, Judit, Ester. María es la hija de Sión por excelencia: en ella y por ella se cumple la plenitud de los tiempos.
Los profetas Sofonías (3,14-17) y Zacarías (2,14-15; 9,9) cantan la alegría de la hija de Sión porque el Señor está en su medio. El anuncio del ángel a María («Alegrías, llena de gracia, el Señor está contigo») es la realización literal de estos oráculos: María es la nueva Sión, habitada por Dios.
IV. La madre del Redentor en el Antiguo Testamento según Lumen Gentium
La Constitución dogmática Lumen Gentium, en los números 55 y 56, recoge esta larga tradición y enseña que los textos veterotestamentarios, leídos en la Iglesia, revelan cada vez más a la Madre del Redentor. Esta lectura tipológica no es arbitraria: se fundamenta en el principio de que el Antiguo Testamento prefigura el Nuevo, y que el misterio de Cristo ilumina retrospectivamente toda la historia de la salvación.
Así, la Madre del Redentor en el Antiguo Testamento aparece en tres grandes núcleos: el protoevangelio de Génesis 3,15, los oráculos mesiánicos de Isaías y Miqueas, y la teología de la Hija de Sión. Para profundizar, consulte la Encíclica Redemptoris Mater de Juan Pablo II, dedicada precisamente a la Madre del Redentor.
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