Angelología: qué es, jerarquías angélicas y doctrina cristiana
Por Prof. Dr. Daniel C. Afonso · Actualizado el
La angelología es la parte de la teología que estudia a los ángeles: su existencia, naturaleza, jerarquía y misión en la historia de la salvación, según la Escritura, los Padres y el Magisterio de la Iglesia. El nombre une los términos griegos ἄγγελος (ángelos, «mensajero») y λόγος (lógos, «discurso, estudio»). También se escribe «angeología».
No debe confundirse con la angiología, la especialidad médica que trata de los vasos sanguíneos (del griego ἀγγεῖον, «vaso»). Esta guía reúne lo esencial de la angelología católica y sirve de puerta de entrada a todos los artículos sobre los ángeles de Locus Mariologicus.
La angelología en cinco puntos
- La existencia de los ángeles es verdad de fe (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 328).
- Los ángeles son criaturas puramente espirituales, personales e inmortales, dotadas de inteligencia y voluntad (CEC 330).
- Cristo es el centro del mundo angélico: los ángeles fueron creados por Él y para Él (CEC 331, Col 1,16).
- La tradición, con el Pseudo-Dionisio y santo Tomás de Aquino, distingue nueve coros en tres jerarquías.
- Los demonios son ángeles creados buenos que se hicieron malos por libre elección (IV Concilio de Letrán, CEC 391).
Qué es la angelología
La angelología es la rama de la teología que estudia la naturaleza, la jerarquía y la misión de los ángeles en el plan de la salvación. Como disciplina teológica sistemática, ocupa un lugar preciso en el tratado De Deo Creatore, y se presenta inmediatamente después de la creación del mundo espiritual y antes de la antropología teológica. El Credo niceno-constantinopolitano confiesa a Dios creador de todas las cosas «visibles e invisibles», y el IV Concilio de Letrán (1215) enseña que Dios, «al comienzo del tiempo, creó a la vez de la nada una y otra criatura, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana» (citado en CEC 327). Desde entonces el Magisterio ha afirmado de modo constante la existencia de los ángeles como seres personales, espirituales e inmortales.
El Catecismo de la Iglesia Católica dedica una sección específica a los ángeles (nn. 328-336) y resume la doctrina en una frase: «Los ángeles son criaturas espirituales que glorifican a Dios sin cesar y que sirven sus designios salvíficos con las otras criaturas» (CEC 350). Esa definición sintetiza las dos dimensiones esenciales de la angelología católica: la dimensión litúrgico-doxológica, por la cual los ángeles adoran a Dios, y la dimensión soteriológica, por la cual intervienen en la historia de la salvación como mensajeros y guardianes.
En la práctica, la angelología responde a preguntas como estas: ¿existen los ángeles? ¿Cuándo fueron creados? ¿Tienen cuerpo? ¿Cómo conocen y aman? ¿Cómo se organizan? ¿Qué papel tienen en la vida de Cristo, de María y de la Iglesia? ¿Por qué algunos cayeron? Cada una de esas preguntas tiene un artículo propio en la guía de artículos sobre los ángeles, al final de esta página.
Origen de la palabra angelología
El español ángel viene del latín angelus, que transcribe el griego ἄγγελος, «mensajero». Los traductores griegos del Antiguo Testamento (la Septuaginta) usaron ἄγγελος para verter el hebreo מַלְאָךְ (mal’akh), que también designa a un enviado, humano o celeste. Por eso la palabra habla primero de la misión y solo después de la naturaleza. Véase el estudio del término en ángel en hebreo: qué significa mal’akh.
El Catecismo recoge la fórmula clásica de san Agustín: «Angelus […] officii nomen est, non naturae», es decir, «El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza». Por lo que es, el ángel es espíritu. Por lo que hace, es mensajero (CEC 329).
¿Angelología o angeología?
Las dos grafías designan la misma disciplina. Angelología conserva íntegra la raíz griega angel- y es la forma más usada en las lenguas europeas (angelology, angélologie, Angelologie). Angeología, forma más breve, es la que se emplea en portugués (angeologia) y en el original de esta guía. Aquí adoptamos angelología, la grafía habitual en español.
Los ángeles en la Sagrada Escritura
La presencia angélica recorre toda la Sagrada Escritura. En el Antiguo Testamento, los ángeles aparecen como mediadores de la alianza: acompañan a Abrahán en Mambré (Gn 18), protegen a Elías en el desierto (1Re 19,5) y anuncian la acción de Dios en los textos proféticos y sapienciales. El Libro de Daniel introduce los nombres de los arcángeles Miguel y Gabriel (Dan 8,16; Dan 10,13), que el Libro de Tobías completa con Rafael (Tb 12,15), confirmando la tradición de los tres arcángeles venerados por la Iglesia.
El salmista resume la doble condición de los ángeles, fuerza y obediencia:
בָּרְכוּ יְהֹוָה מַלְאָכָיו גִּבֹּרֵי כֹחַ עֹשֵׂי דְבָרוֹ לִשְׁמֹעַ בְּקוֹל דְּבָרוֹ׃
«Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos en fuerza, que ejecutan su palabra, obedeciendo a la voz de su palabra» (Sal 103 [Vulg. 102],20)
En el Nuevo Testamento, la angelología alcanza su plenitud cristológica. Los ángeles sirven a Cristo en el desierto tras la tentación (Mt 4,11), anuncian la Resurrección a las mujeres (Lc 24,4-7.23) y acompañarán al Hijo del hombre en la Parusía (Mt 25,31). Jesús habla de ellos cuando defiende a los pequeños, y la Iglesia lee aquí el fundamento bíblico del ángel de la guarda:
οἱ ἄγγελοι αὐτῶν ἐν οὐρανοῖς διὰ παντὸς βλέπουσι τὸ πρόσωπον τοῦ πατρός μου τοῦ ἐν οὐρανοῖς
«sus ángeles en los cielos ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos» (Mt 18,10)
La Carta a los Hebreos ofrece la definición bíblica más cercana a un tratado de angelología: los ángeles son espíritus al servicio de Dios, enviados en favor de los hombres.
οὐχὶ πάντες εἰσὶν λειτουργικὰ πνεύματα εἰς διακονίαν ἀποστελλόμενα διὰ τοὺς μέλλοντας κληρονομεῖν σωτηρίαν;
«¿No son todos ellos espíritus servidores, enviados para servir en favor de quienes han de heredar la salvación?» (Hb 1,14)
Es en este horizonte cristocéntrico donde la angelología deja de ser una especulación cosmológica para convertirse en un capítulo de la economía de la salvación. Para el retrato bíblico completo, véanse cómo son los ángeles según la Biblia y angelología hebraica.
Angelología y mariología: la Anunciación como centro
El encuentro más denso entre angelología y mariología se realiza en la Anunciación. El evangelista subraya el envío:
ἀπεστάλη ὁ ἄγγελος Γαβριὴλ ἀπὸ τοῦ θεοῦ εἰς πόλιν τῆς Γαλιλαίας ᾗ ὄνομα Ναζαρὲθ
«fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret» (Lc 1,26)
El arcángel Gabriel, cuyo nombre se interpreta como «fuerza de Dios», es enviado por el Padre a la Virgen de Nazaret para anunciar el misterio de la Encarnación. En ese gesto, la angelología revela su vocación fundamental: servir al Verbo que se hace carne y servir a Aquella que da al Verbo su humanidad. María es, por eso, la criatura respecto de la cual los ángeles ejercen la más alta función, la de introducir en el mundo la Palabra eterna.
La tradición teológica, retomando a los Padres, contempló a los ángeles ante María con una veneración peculiar, no por una dignidad angélica, sino por su dignidad de Madre de Dios. En este sentido, la angelología no es una disciplina paralela a la mariología, sino que converge con ella en el misterio del Verbo Encarnado, que es al mismo tiempo Señor de los ángeles e Hijo de María. De ahí el título que las Letanías lauretanas dan a Nuestra Señora: Reina de los Ángeles.
Los nueve coros y la jerarquía de los ángeles
La Escritura nombra varias órdenes de espíritus celestes. Además de los ángeles y arcángeles, habla de serafines (Is 6,2), de querubines (Gn 3,24) y, en san Pablo, de tronos, dominaciones, principados y potestades:
εἴτε θρόνοι εἴτε κυριότητες εἴτε ἀρχαὶ εἴτε ἐξουσίαι· τὰ πάντα διʼ αὐτοῦ καὶ εἰς αὐτὸν ἔκτισται
«sean tronos, sean dominaciones, sean principados, sean potestades: todas las cosas fueron creadas por medio de él y para él» (Col 1,16)
La sistematización de las jerarquías angélicas se debe principalmente al Pseudo-Dionisio Areopagita, cuya obra Jerarquía celeste (hacia el año 500) organizó a los ángeles en tres tríadas: Serafines, Querubines y Tronos en la primera jerarquía; Dominaciones, Virtudes y Potestades en la segunda; Principados, Arcángeles y Ángeles en la tercera. Santo Tomás de Aquino retomó y desarrolló esa síntesis en la Suma teológica (I, qq. 50-64 y 106-114), ofreciendo una angelología especulativa de rigor inigualado que sigue siendo referencia obligada para cualquier estudio académico de la materia. Véase el tratado de los ángeles de santo Tomás.
| Jerarquía | Coros | Función, según santo Tomás |
|---|---|---|
| Primera | Serafines, Querubines, Tronos | Las razones de las cosas en el propio Dios: contemplación del fin |
| Segunda | Dominaciones, Virtudes, Potestades | Las razones en las causas universales: disposición del gobierno del mundo |
| Tercera | Principados, Arcángeles, Ángeles | La aplicación a los efectos particulares: ejecución de las misiones junto a los hombres |
Santo Tomás explica la razón del orden: «prima hierarchia accipit rationes rerum in ipso Deo; secunda vero in causis universalibus; tertia vero secundum determinationem ad speciales effectus», es decir, «la primera jerarquía recibe las razones de las cosas en el propio Dios, la segunda en las causas universales, la tercera según la determinación a los efectos particulares» (Suma teológica I, q. 108, a. 6). En el mismo artículo registra que san Gregorio Magno ordena los coros de modo ligeramente distinto de Dionisio: solo intercambian su lugar los principados y las virtudes. Por eso la lista de los nueve coros es teología venerable, no dogma definido: de fe es la existencia de los ángeles, no el número exacto de sus órdenes. Para la lectura bíblica de cada coro, véase la jerarquía de los ángeles según la Biblia.
Una tesis tomista ayuda a entender por qué cada ángel es único: al no tener materia, los ángeles no se multiplican dentro de una misma especie, y así «impossibile sit esse duos Angelos unius speciei», «es imposible que haya dos ángeles de una misma especie» (Suma teológica I, q. 50, a. 4). Gabriel y Miguel no difieren como dos hombres, sino como dos naturalezas distintas.
La angelología escolástica no es un mero ejercicio intelectual. Al precisar la naturaleza espiritual, la inteligencia y la voluntad de los ángeles, la tradición teológica afirma implícitamente la realidad de una creación que trasciende el mundo material, anticipando, en cierto modo, la condición escatológica del ser humano redimido. La angelología es, en este sentido, una proto-escatología: revela aquello que la humanidad está llamada a ser en la consumación final.
Qué enseña la Iglesia sobre los ángeles
La enseñanza de la Iglesia sobre los ángeles está reunida en el Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 328-336. Los puntos centrales son estos:
- Existencia. «La existencia de seres espirituales, no corporales, que la sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe» (CEC 328).
- Naturaleza. «En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales […] e inmortales […]. Superan en perfección a todas las criaturas visibles» (CEC 330).
- Centro cristológico. «Cristo es el centro del mundo de los ángeles» (CEC 331): fueron creados por Él y para Él y son mensajeros de su designio de salvación.
- En la liturgia. La Iglesia se une a los ángeles para adorar a Dios y celebra la memoria de san Miguel, san Gabriel, san Rafael y los ángeles custodios (CEC 335).
- En la vida de cada persona. «Desde su comienzo […] hasta la muerte […], la vida humana está rodeada de su custodia […] y de su intercesión […]» (CEC 336).
Los concilios intervinieron sobre todo para defender dos verdades: que el mundo espiritual pertenece a la creación y que el mal no es un principio absoluto. El IV Concilio de Letrán (1215, DS 800) y el Concilio Vaticano I (constitución Dei Filius, 1870, DS 3002) afirman la creación de los ángeles a partir de la nada. La Iglesia también puso límites a la devoción: el Concilio de Laodicea (siglo IV, canon 35) prohibió a los cristianos abandonar la iglesia para «nombrar ángeles» en asambleas aparte, a lo que llamó idolatría oculta, y el Concilio Romano del año 745 condenó la invocación de nombres de ángeles ajenos a la Escritura. Véanse la angelología magisterial, el comentario al Catecismo, nn. 328-336 y 391-395, qué nombres de ángeles aprueba la Iglesia y el índice de las definiciones dogmáticas en el Denzinger.
Los arcángeles y el ángel de la guarda
La Escritura da nombre a tres arcángeles, celebrados juntos el 29 de septiembre: Miguel («¿Quién como Dios?»), Gabriel («Fuerza de Dios») y Rafael («Dios cura»). La Iglesia celebra a los Santos Ángeles Custodios el 2 de octubre. Sobre la custodia angélica de cada persona, véanse el ángel de la guarda: qué enseña la Iglesia y el comentario a Mt 18,10.
Angelología y demonología: una distinción necesaria
La angelología incluye necesariamente la reflexión sobre los ángeles caídos, tratada en la demonología. La caída de los ángeles es un dato revelado que la teología no puede ignorar, y el IV Concilio de Letrán la formuló así: «Diabolus enim et alii daemones a Deo quidem natura creati sunt boni, sed ipsi per se facti sunt mali», «El diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a sí mismos malos» (DS 800, citado en CEC 391).
El Catecismo explica que la caída consiste en la libre elección de esos espíritus, que rechazaron a Dios de modo radical e irrevocable (CEC 392-393). La demonología católica no es una especulación paralela al anuncio evangélico, sino su presuposición: afirmar la redención de Cristo implica reconocer la realidad del mal personal que la redención vence. El diablo no es un anti-Dios ni una fuerza igual a Él, es una criatura. La articulación entre angelología y demonología es, por eso, intrínsecamente unitaria, y así debe ser tratada en la enseñanza teológica. Véanse ángeles caídos: qué enseñan la Biblia y la Iglesia y angelología y demonología: ángeles, demonios y María.
Los ángeles en los Padres, en el Magisterio y en la liturgia
San Agustín: «ángel» es nombre de oficio
El Catecismo cita una frase de san Agustín (CEC 329). He aquí el texto entero, del comentario al Salmo 103 de la Vulgata (104 en la numeración hebrea), sobre el versículo «Haces de tus ángeles espíritus», con la comparación que lo aclara:
«Spiritus autem Angeli sunt, et cum spiritus sunt, non sunt angeli, cum mittuntur, fiunt angeli. Angelus enim officii nomen est, non naturae. Quaeris nomen hujus naturae, spiritus est, quaeris officium, angelus est: ex eo quod est, spiritus est, ex eo quod agit, angelus est». «Los ángeles son espíritus. Mientras son espíritus, no son ángeles. Cuando son enviados, se hacen ángeles. Ángel, en efecto, es nombre de oficio, no de naturaleza. ¿Buscas el nombre de esta naturaleza? Es espíritu. ¿Buscas el oficio? Es ángel. Por lo que es, es espíritu. Por lo que hace, es ángel» (Agustín, Enarrationes in Psalmos 103, s. 1, 15, PL 37, 1348).
Y enseguida da el ejemplo humano: «hombre» es nombre de naturaleza y «soldado» es nombre de oficio. El hombre se hace heraldo, pero el heraldo no se hace hombre (ibid., PL 37, 1349). En el mismo pasaje, Agustín afirma que no vemos a los ángeles, pero sabemos por la fe que existen.
Los Padres griegos: creados por el Verbo, santificados por el Espíritu
San Basilio, en el siglo IV, enseñó que los ángeles no son santos por naturaleza, sino por el don del Espíritu Santo:
«Αἱ γὰρ καθαραὶ καὶ νοεραὶ καὶ ὑπερκόσμιοι δυνάμεις ἅγιαι καὶ εἰσὶ καὶ ὀνομάζονται, ἐκ τῆς παρὰ τοῦ ἁγίου Πνεύματος ἐνδοθείσης χάριτος τὸν ἁγιασμὸν κεκτημέναι». «Las potencias puras, inteligentes y por encima del mundo son santas y así se llaman porque recibieron la santidad de la gracia dada por el Espíritu Santo» (Basilio, De Spiritu Sancto 16,38, PG 32, 136).
Y concluye: «Τελείωσις δὲ ἀγγέλων ἁγιασμός, καὶ ἡ ἐν τούτῳ διαμονή», «la perfección de los ángeles es la santificación y la perseverancia en ella» (ibid.). A la luz de este texto, la tradición pudo leer la caída de los demonios como falta de perseverancia: fueron creados buenos y no permanecieron en la santidad.
Su amigo san Gregorio Nacianceno vio en la creación de los ángeles el primer desbordamiento de la bondad de Dios, obra del Verbo y del Espíritu:
«πρῶτον μὲν ἐννοεῖ τὰς ἀγγελικὰς δυνάμεις καὶ οὐρανίους· καὶ τὸ ἐννόημα ἔργον ἦν, Λόγῳ συμπληρούμενον, καὶ Πνεύματι τελειούμενον. Καὶ οὕτως ὑπέστησαν λαμπρότητες δεύτεραι, λειτουργοὶ τῆς πρώτης λαμπρότητος». «Primero pensó las potencias angélicas y celestes, y el pensamiento fue obra, realizada por el Verbo y llevada a su perfección por el Espíritu. Así llegaron a existir los segundos esplendores, servidores del primer esplendor» (Gregorio Nacianceno, Oratio 38,9, PG 36, 320).
Gregorio no pretende saber demasiado. Añade enseguida que los ángeles son espíritus inteligentes, o fuego inmaterial, o alguna otra naturaleza muy próxima a estas (ibid.).
Los nueve coros en el original
El texto de donde procede la división en tres tríadas es breve:
«Πάσας ἡ θεολογία τὰς οὐρανίους οὐσίας ἐννέα κέκληκεν ἐκφαντορικαῖς ἐπωνυμίαις· ταύτας ὁ θεῖος ἡμῶν ἱεροτελεστὴς εἰς τρεῖς ἀφορίζει τριαδικὰς διακοσμήσεις». «La palabra de Dios llamó a todas las esencias celestes con nueve nombres reveladores, y nuestro divino iniciador las distribuye en tres ordenaciones de tres» (Pseudo-Dionisio, De caelesti hierarchia VI,2, PG 3, 200). En Dionisio, θεολογία es la propia Escritura, que da los nombres.
Un detalle se les escapa a quienes solo conocen la tabla. En este primer anuncio, Dionisio nombra cada tríada de abajo arriba: primero «los santísimos tronos» y solo después los querubines y los serafines, y en la tercera «ángeles, arcángeles y principados» (ibid., PG 3, 200-201). En los capítulos siguientes (VII a IX) las expone en orden descendente, de Serafines a Ángeles, que es el orden que la tradición recibió.
San Gregorio Magno enumera las mismas nueve órdenes sin citar a Dionisio, sumando los nombres que encuentra en la Escritura:
«Novem vero angelorum ordines diximus, quia videlicet esse, testante sacro eloquio, scimus angelos, archangelos, virtutes, potestates, principatus, dominationes, thronos, cherubim, atque seraphim». «Dijimos nueve las órdenes de los ángeles, porque, por el testimonio de la Sagrada Escritura, sabemos que existen ángeles, arcángeles, virtudes, potestades, principados, dominaciones, tronos, querubines y serafines» (Gregorio Magno, Homiliae in Evangelia II,34,7, PL 76, 1249).
Los ángeles y arcángeles, explica, están en casi todas las páginas de la Biblia, los querubines y serafines en los profetas, y las otras cinco órdenes en san Pablo, Ef 1,21 y Col 1,16 (ibid., PL 76, 1250).
Pío XII: los ángeles son personas
En 1950, entre los errores que circulaban en la teología, Pío XII señaló la duda sobre el carácter personal de los ángeles:
«Quaestio etiam a nonnullis agitur num Angeli creaturae personales sint». «También hay algunos que plantean el problema de si los ángeles son personas» (Pío XII, Humani generis, AAS 42 (1950) 570, DS 3891).
Por eso el Catecismo, al decir que los ángeles son «criaturas personales» (CEC 330), remite precisamente a esta encíclica.
En la liturgia: 29 de septiembre y 2 de octubre
La misa de los tres arcángeles se abre con el versículo que el artículo citó más arriba en hebreo, Sal 103 (Vulgata 102),20, aquí en latín: «Benedicite Dominum, omnes Angeli eius, potentes virtute, qui facitis verbum eius, ad audiendam vocem sermonum eius» (antífona de entrada del 29 de septiembre). Y la oración colecta une el cielo y la tierra:
«Deus, qui miro ordine Angelorum ministeria hominumque dispensas, concede propitius, ut, a quibus tibi ministrantibus in caelo semper assistitur, ab his in terra vita nostra muniatur». «Oh Dios, que con admirable orden dispones los ministerios de los ángeles y de los hombres, concédenos que nuestra vida sea protegida en la tierra por quienes te asisten siempre en el cielo» (Missale Romanum, 29 de septiembre, oración colecta).
En la memoria de los Ángeles Custodios, la Iglesia pide al mismo tiempo su protección ahora y su compañía para siempre:
«Deus, qui ineffabili providentia sanctos Angelos tuos ad nostram custodiam mittere dignaris, largire supplicibus tuis, et eorum semper protectione defendi, et aeterna societate gaudere». «Oh Dios, que por inefable providencia te dignas enviar a tus santos ángeles para nuestra custodia, concede a quienes te suplican ser siempre defendidos por su protección y gozar de su compañía eterna» (Missale Romanum, 2 de octubre, oración colecta).
Cómo estudiar angelología
Un itinerario seguro comienza por la Escritura (angelología hebraica), pasa por los Padres (angelología patrística), por el Magisterio (angelología magisterial) y llega a la reflexión actual (angelología contemporánea), teniendo siempre a mano el Catecismo y el tratado de santo Tomás. Para quien quiere estudiar con método académico, Locus Mariologicus ofrece el posgrado en Angelología y Demonología, 100 % en línea, que recorre la doctrina de los ángeles y de los demonios en la Escritura, en los Padres y en el Magisterio.
Guía de artículos sobre los ángeles
Fundamentos de la angelología
- Angelología hebraica: el mal’akh y los ángeles en el Antiguo Testamento
- Angelología patrística: los Padres de la Iglesia y la doctrina de los ángeles
- Angelología magisterial: los concilios y la enseñanza de la Iglesia
- Angelología contemporánea: naturaleza, misión y María Reina de los Ángeles
- Angelología y demonología: ángeles, demonios y María en la tradición católica
Los ángeles en la Biblia
- Cómo son los ángeles según la Biblia
- Ángel en hebreo: qué significa mal’akh
- Jerarquía de los ángeles en la Biblia
- Nombres de los ángeles: cuáles aprueba la Iglesia
Los coros angélicos
- Serafines: los ángeles ardientes de Isaías
- Querubines: qué son según la Biblia
- Las ruedas de Ezequiel (ofanim)
Los arcángeles
- Miguel Arcángel: príncipe de los ejércitos celestes
- San Miguel Arcángel: defensa y oración
- Gabriel Arcángel: el mensajero de la Anunciación
- San Gabriel, patrono de las comunicaciones
- Rafael Arcángel: el ángel de la curación y guía de los viajeros
- San Rafael y Tobías: la historia, el patrono y la fiesta
El ángel de la guarda y María, Reina de los Ángeles
- El ángel de la guarda: qué enseña la Iglesia
- Ángeles de la guarda: devoción y Magisterio católico
- María, Reina de los Ángeles
Demonios y ángeles caídos
- Demonología católica: la guía completa
- Ángeles caídos: qué dice la Biblia de la caída y de Lucifer
- El exorcismo de León XIII (1890): texto íntegro
Fuentes para el estudio
- Catecismo de la Iglesia Católica sobre ángeles y demonios (nn. 328-336 y 391-395)
- Índice de las fuentes magisteriales sobre ángeles y demonios
- Denzinger: definiciones dogmáticas sobre ángeles y demonios
- Santo Tomás de Aquino: el tratado de los ángeles
- Concilio Vaticano I, Dei Filius: la creación de los ángeles
- Concilio de Laodicea, canon 35: contra el culto excesivo a los ángeles
- Concilio Romano del 745: los nombres apócrifos de los ángeles
Profundice sus estudios: explore la Mariología, la teología mariana, las apariciones marianas, María Mediadora de todas las gracias, el Posgrado en Angelología y Demonología y los ángeles en la Biblia.
Referencias
AGUSTÍN DE HIPONA. Enarrationes in Psalmos 103, sermo 1, 15. En: MIGNE, Jacques-Paul (ed.). Patrologia Latina. París: J.-P. Migne, 1845. v. 37, col. 1348-1349.
BASILIO DE CESAREA. De Spiritu Sancto 16,38. En: MIGNE, Jacques-Paul (ed.). Patrologia Graeca. París: J.-P. Migne, [1857-1866]. v. 32, col. 136.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. nn. 327-336, 350 y 391-393.
DENZINGER, Heinrich y HÜNERMANN, Peter (ed.). Enchiridion symbolorum definitionum et declarationum de rebus fidei et morum. Edizione bilingue. Bologna: EDB, 1996. Número DS citado: 3891 (Pío XII, Humani generis).
GREGORIO NACIANCENO. Oratio 38,9. En: MIGNE, Jacques-Paul (ed.). Patrologia Graeca. París: J.-P. Migne, [1857-1866]. v. 36, col. 320.
GREGORIO MAGNO. Homiliae in Evangelia II,34,7. En: MIGNE, Jacques-Paul (ed.). Patrologia Latina. París: J.-P. Migne, [1844-1855]. v. 76, col. 1249-1250.
MISSALE ROMANUM cum lectionibus. Editio iuxta typicam alteram. Città del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 1977. v. 4 (Tempus per annum, hebdomadae XXII-XXXIV). Formularios del 29 de septiembre y del 2 de octubre.
PÍO XII. Humani generis. Acta Apostolicae Sedis, Città del Vaticano, v. 42, p. 570, 1950.
PSEUDO-DIONISIO AREOPAGITA. De caelesti hierarchia VI,2. En: MIGNE, Jacques-Paul (ed.). Patrologia Graeca. París: J.-P. Migne, [1857-1866]. v. 3, col. 200-201.
Preguntas frecuentes sobre angelología
¿Qué es la angelología?
La angelología es la parte de la teología que estudia a los ángeles: su existencia, naturaleza, jerarquía y misión en la historia de la salvación, según la Escritura, los Padres y el Magisterio. El nombre viene del griego ángelos («mensajero») y lógos («estudio»). Incluye también la reflexión sobre los ángeles caídos, la demonología.
¿Cuál es la diferencia entre angelología y angeología?
Ninguna de contenido: son dos grafías de la misma disciplina. Angelología conserva íntegra la raíz griega angel- y es la forma usada en español, inglés, francés y alemán. Angeología es la forma más breve, usada en portugués.
¿Es lo mismo la angelología que la angiología?
No. La angelología es el estudio teológico de los ángeles (del griego ángelos, «mensajero»). La angiología es la especialidad médica de los vasos sanguíneos y linfáticos (del griego angeîon, «vaso»).
¿La existencia de los ángeles es dogma de fe?
Sí. El Catecismo enseña que «la existencia de seres espirituales, no corporales, que la sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe» (CEC 328). El IV Concilio de Letrán (1215) y el Concilio Vaticano I (1870) enseñan que Dios creó a los ángeles de la nada. La división en nueve coros, en cambio, es teología tradicional, no dogma definido.
¿Cuáles son los nueve coros de ángeles?
Según el Pseudo-Dionisio y santo Tomás de Aquino, son nueve coros en tres jerarquías: Serafines, Querubines y Tronos (la primera), Dominaciones, Virtudes y Potestades (la segunda), Principados, Arcángeles y Ángeles (la tercera).
¿Cuáles son los arcángeles de la Biblia?
La Biblia da nombre a tres: Miguel («¿Quién como Dios?»), Gabriel («Fuerza de Dios») y Rafael («Dios cura»). La Iglesia los celebra juntos el 29 de septiembre. Otros nombres de ángeles que circulan en libros apócrifos no están aprobados por la Iglesia.
¿Todos tenemos un ángel de la guarda?
La Iglesia enseña que toda vida humana está acompañada por la asistencia de los ángeles: «Desde su comienzo […] hasta la muerte […], la vida humana está rodeada de su custodia […] y de su intercesión […]» (CEC 336). Jesús habla de los ángeles de los pequeños, que ven siempre el rostro del Padre (Mt 18,10). La memoria de los Santos Ángeles Custodios se celebra el 2 de octubre.
¿Quiere estudiar angelología y demonología a fondo?
Este artículo nace de la biblioteca de Locus Mariologicus. El posgrado en Angelología y Demonología (especialización de posgrado, 360 horas, 100% en línea) estudia los ángeles y los demonios en la Escritura, los Padres y el Magisterio, con un área dedicada a la demonología práctica, al exorcismo y a la oración de liberación. El nuevo grupo comienza el 18 de enero de 2027. Las clases son en portugués.
Respuestas