El gran himno mariano oriental: Akáthistos

El Akáthistos, el gran himno mariano del Oriente
El Akáthistos (en griego, «no sentados«) es el mayor himno mariano de la antigüedad cristiana, probablemente compuesto en los siglos V-VI. Su nombre indica que debe ser cantado y escuchado de pie, al igual que el Evangelio, en señal de reverencia. Durante quince siglos alimentó la devoción a la Theotokos en las Iglesias cristianas del Oriente.
El nombre y la importancia
El nombre Akáthistos proviene de una rúbrica litúrgica: este himno se cantaba de pie durante toda la noche, mientras que otras composiciones de la liturgia bizantina se escuchaban sentado. La ciudad de Constantinopla, dedicada a María, lo entonaba en vigilias de acción de gracias tras liberarse de cercos bárbaros, y de esta rúbrica surgió su nombre propio. En el rito bizantino tiene una fiesta litúrgica propia, el quinto sábado de Cuaresma, y se canta parcialmente en los cuatro sábados anteriores.
La estructura del himno
El Akáthistos está compuesto de 24 estrofas siguiendo el acróstico del alfabeto griego. Se divide en dos partes de 12 estrofas cada una: la primera, de carácter histórico, acompaña al Evangelio de la infancia (Anunciación, Natividad, Magos). La segunda, de carácter teológico, contempla los misterios de la fe. Las estrofas impares, más largas, terminan con doce aclamaciones a la Virgen y con el estribillo «Ave, Virgen y Esposa». Las pares terminan con «¡Aleluya!».
Teología: Theotokos y Encarnación
El Akáthistos, en su esencia, es una contemplación del misterio de la Encarnación a través de María. El misterio trinitario, los dos dogmas definidos en Nicea y en Éfeso (Trinidad y dos naturalezas de Cristo), estructuran su arquitectura numérica. María surge del misterio del Verbo que ella engendró, y en él se ilumina su papel como Madre de Dios. El himno fue cantado íntegramente en la solemne conmemoración del 1550º aniversario del Concilio de Éfeso, presidida por Juan Pablo II en la Basílica de Santa María la Mayor, en 1981.
Valor ecuménico
Traducido a todas las lenguas del rito bizantino, tanto en la rama ortodoxa como en la católica oriental, el Akáthistos es hoy cada vez más conocido en Occidente. El Catecismo Italiano de Adultos (1981) reprodujo dos de sus estrofas junto a la Salve Reina, considerándolo ya patrimonio común de las Iglesias. Para el diálogo ecuménico representa un punto de convergencia privilegiado entre Oriente y Occidente en la contemplación de la Theotokos.
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Magisterio de la Iglesia
Vere dignum et iustum est, ut eam quam Filius Dei pro sua misericordia elegit in Matrem suam, nos quoque ex corde laudemus et honoremus.
Benedictus XIV, Const. Ap. Gloriosae Dominae (27 septembris 1748)
📚. Traducción literal: Es verdaderamente justo y recto honrar y alabar de corazón a aquella que el Hijo de Dios eligió por misericordia como su Madre.
La himnografía oriental, cuyo apogeo es el Akathisto, es el mayor testimonio del sentido teológico del Oriente respecto a la Theotokos.
S. Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n. 33 (25 de marzo de 1987)
📚. Traducción literal: La himnografía oriental, cuyo ápice es el Akáthistos, es el mayor documento del sentido teológico del Oriente en relación a la Theotokos.
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